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Reyonsa: “recuerdo que la ciudad era nuestra, era mía”

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2013. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

El papel asumido por los ciudadanos frente a la violencia y al silencio del estado en Reynosa, Tamaulipas

Relato personal e historias documentadas:

  • El artículo examina cómo los ciudadanos han asumido responsabilidades que normalmente corresponderían a las autoridades para mantener seguro el ambiente en Reynosa, Tamaulipas.

Contexto histórico:

  • El pasado domingo de marzo ha sido recordada como la jornada más violenta hasta esa fecha en la historia del pueblo, con un conflicto interno por el control de una ciudad.
  • La comunidad estuvo atrapada entre la violencia y el silencio representado por la indiferencia del estado y los medios de comunicación masivos.

Narrativa personal:

  • Recuerdos infantiles en conflicto, como confundir sonidos al principio con artefactos explosivos y reflexiones sobre el miedo a las “roachicas”.
  • “Grande” se libera del temor gracias a los padres.
  • Una noche de parranda impulsó una salida sin miedo hacia Monterrey, destacando la falta de angustia y el espíritu comunitario. “Grande” recuerda viajes familiares alrededor del área por carretera abierta en primavera.

Actividades durante eventos festivos:

  • “Grande” evoca el bullicio y la alegría de las calles llenas cuando llegaban familiares que emigraron al norte.
  • La nostalgia refleja la importancia del olor a azahares, símbolo primaveral en Reynosa.

Comercio y planificación personal:

  • “Grande” recuerda comprar “suculentos tacos”, cigarros, realizar actividades cotidianas sin miedo.
  • Lamento la actualidad y duda sobre si los niños de hoy tendrán iguales oportunidades para vivir en una comunidad como antes. Reflexiona acerca del impacto social y cultural que estas circunstan0cias tienen en las personas.

Conclusión:

  • El artículo termina con preguntas sobre la capacidad de los ciudadanos para resolver el malestar y reflexionar acerca del futuro, exigiendo cambios en las circunstancias que han llevado a Reynosa hacia un estado doloroso.

Preguntas frecuentes

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Q: ¿Cómo los ciudadanos de Reynosa han respondido ante la violencia y el silencio del estado?
A: Los residentes se han visto forzados a asumir responsabilidades propias para mantener un ambiente seguro. Esto incluye ser vigías nocturnos en lugares como La Villa.

Q: ¿Cuál fue el impacto de la violencia durante la jornada más tumultuosa en marzo?
A: Se cree que ha sido una de las peores épocas violentas registradas, con un conflicto interno por controlar a Reynosa. La comunidad se quedó atrapada entre la violencia y el silencio representado por la indiferencia del estado.

Q: ¿Cuáles son los recuerdos más impactantes de “Grande” acerca de su infancia en Reynosa?
A: Gran parte se refiere a experiencias infantiles durante la guerra como confundir sonidos con explosiones y tener miedo al olor del azahar, un símbolo primaveral que evoca temor. Sin embargo, su familia siempre le proporcionó seguridad.

Q: ¿Cómo han contribuido las festividades a la narrativa personal de “Grande”?
A: Las fiestas son momentos llenos de alegría y bullicio que le permitieron recordar familiares visitantes provenientes del norte. El olor al azahar también evoca un sentido nostálgico, vinculado con el inicio primaveral.

Q: ¿Cuáles son las reflexiones personales de “Grande” sobre los cambios en su comunidad?
A: Lamenta que actualmente se recuerda más por la violencia y siente incertidumbre acerca del futuro. Pide un cambio para evitar condiciones dolorosas.

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Texto original (2013)

El artículo examina el papel que los ciudadanos han asumido frente a la violencia y al silencio del estado en Reynosa, Tamaulipas. A través de relatos personales e historias reales documentadas por bloggers como @QuestoyQueLotro y Chuy News, se revela cómo la comunidad ha asumido responsabilidades que normalmente corresponderían a las autoridades para mantener seguro el ambiente. El artículo sugiere preguntas fundamentales sobre la sociedad actualizada por conflictos internos y desinformación. ARTICULO FINAL:

El pasado 10 de marzo se vivió la jornada más violenta en la historia de Reynosa en Tamaulipas, la ciudad quedó atrapada entre la violencia de una pelea a muerte por el control de la Ciudad, atrapada también por el violento silencio que supone la indiferencia del estado y los grandes medios de comunicación. Es en esta ciudad donde ciudadanos han suplido el papel de las autoridades y de los periódicos para informar y proteger a la comunidad, desde el blog Chuy News de la comunidad #ReynosaFollow te compartimos este relato de @QuestoyQueLotro sobre aquellos días en que escuchar una explosión era sinónimo de fuegos artificiales y no del uso de bazucas ni granadas como la noche del pasado domingo:

 

Recuerdos de la Primavera

Recuerdo… no, no recuerdo de niña, haber confundido el estruendo de un cohete
o de un mofle, con el de balazos o granadas.
Recuerdo que confundía entre cohete o mofle…solamente éso. Nunca tuve que tirarme al piso porque hubiera balazos frente a mi casa o escuela.

A los 12  años me liberé del miedo al “robachicos”; ya era yo “grande”, asunto arreglado.

Recuerdo cuando, una noche de parranda, en el cuadrante del radio se escuchó, “La Ranchera de Monterrey” y así nada más dijimos “¿y si vamos a Monterrey?” y nos fuimos; lo hicimos sin miedo, sin contratiempos, sin angustia; con gran alboroto, con gran alegría.

Recuerdo que era común, los fines de semana, salir a recorrer los alrededores de Nuevo Laredo: el Ojo de Agua de Sabinas, la Presa Falcón de Cd. Guerrero, el Ojo de Agua de Lampazos o cuando menos, ir a buscar los Quesos de Don Tereso a Cd. Anahuac (un lugar entrañable, antes de entrar a la ciudad, a unos cientos de metros de la carretera, entre los árboles de mezquite, en medio de la nada) o a los asadores a la orilla del Río Bravo en Hidalgo, Coahuila.
Cualquier pretexto era bueno.

Las carreteras en primavera, y sólo en primavera, ofrecen un paisaje que, al carecer de cerros o montañas, semeja una alfombra de colores.

Supongo que el paisaje sigue estando ahí cada primavera solo que, ya no lo visito.

Recuerdo que con el perfume de azahares invadiendo el aire en la primavera, llegaban también los hijos, los nietos que emigraron al Norte, a pasar el “spring break” aquí.
La calle se llenaba de bullicio, de alegría, de música, de olor a carne asada,
de ánimo de fiesta.
Sólo el aroma a azahares regresa cada primavera.

Recuerdo que recorrí, sin miedo, cada calle, cada callejón, cada colonia buscando “los suculentos tacos con aquella increíble salsa” que me habían recomendado.

Recuerdo que salí, sin miedo, a cualquier hora, a comprar cigarros y regresé con ellos para seguir la charla.

Recuerdo que se podía hacer planes y realizarlos: tener un hijo o no; tener un negocio o no; salir de juerga toda la noche o no; comprar un auto nuevo o no; usar el auto nuevo o no; tener una fiesta en casa o no; subir el volumen a la música o no; conversar con el vecino en la banqueta o no; caminar a la plaza o no; ir por unos tacos a las dos de la mañana o no…
Ahora todo es: no.

Recuerdo que la ciudad era nuestra, era mía

Hoy, sobrevivimos y recordamos aquellos días en los que no había miedo, ni dolor ni lágrimas, ni sangre… Los niños de hoy, ¿qué recordarán después? … ¿Qué clase de adultos serán?
Todo alrededor es tan dolorosamente absurdo… ¿Cómo llegamos hasta aquí? … No merecemos vivir así … Alguien está haciendo las cosas mal … ¿Tendremos la capacidad de resolverlo?