- El proyecto 'Photovoice Villaverde' y su contexto ambiental urbano español.
- 'Situación crítica' examinada bajo el prisma del confinamiento social: impacto diferencial por sector socioeconómico
- Análisis interdisciplinario para entender desigualdades sociales e impacto salud en el urbanismo español
- Preguntas frecuentes
- Texto original (2020)
- Las desigualdades sociales perjudican la salud
Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
El proyecto ‘Photovoice Villaverde’ y su contexto ambiental urbano español.
Este artículo aborda la situación crítica en Villaverde durante la crisis del coronavirus. A través del proyecto ‘Photovoice Villaverde’, se intenta dar voz a las experiencias de sus habitantes, especialmente aquellos que trabajan o viven en lugares cerrados como casas y tiendas.
‘Situación crítica’ examinada bajo el prisma del confinamiento social: impacto diferencial por sector socioeconómico
- Se revisa cómo el aislamiento afecta de manera radicalmente distinta distintos sectores sociales basándose en criterios económicos e infraestructurales.
- La seguridad laboral bajo medidas ERTEs se enfatiza como un elemento crucial para comprender la respuesta del confinamiento.
- ‘Photovoice Villaverde’ es el investigador principal, cuyo autor contribuye con información crítica sobre las experiencias en vivienda y trabajo cerrado durante la crisis de COVID-19.
Análisis interdisciplinario para entender desigualdades sociales e impacto salud en el urbanismo español
Se subraya la necesidad de investigación interdisciplinaria para abordar las desigualdades sociales y su relación con los resultados sanitarios dentro del contexto urbano español.
- Las preguntas claves incluyen cómo todas las categorías de población pueden enfrentarse a la crisis saludcial e impactos desiguales basándose en sus condiciones socioeconómicas y residencias.
- Se observa una situación donde casi distópica se muestran con claridad los determinantes sociales de la salud, afectando especialmente a sectores vulnerables.
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Preguntas frecuentes
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0. How did the ‘Photovoice Villaverde’ project give a voice to the experiences of residents?
1. The text does not provide specific details on how Photovoice Villaverde gave voices to residential experiences during COVID-19 crisis in Villaverde; it merely states that this was an aim and mentions some aspects such as housing conditions, living arrangements, and work environments where these affected individuals worked or resided.
2. What impact does the project ‘Photovoice Villaverde’ have on understanding social disparities?
3. The text suggests a link between Photovoice Villaverde and an interdisciplinary analysis of how socioeconomic status and housing conditions influence health outcomes during COVID-19, yet it doesn’t delve into the direct impacts or results generated by this specific project in understanding social disparities.
4. How did confinement measures like ERTEs affect security at work?
5. The text implies that security of labor was a crucial issue during lockdown periods, especially with reference to Emergencia de Riesgo Trabajador (ERTE) but does not provide specific examples or insights into how these policies affected worker’s job stability and income in Villaverde amidst COVID-19 crisis.
6. What role did urbanism play during the Spanish health crisis?
7. The text refers to an analysis for understanding social disparities within the context of Spanish urban areas, but it does not provide specific details or examples on how different aspects of city life (public spaces, transportation etc.) contributed to managing and dealing with COVID-19 in Villaverde.
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Texto original (2020)
Este artículo aborda la situación crítica en Villaverde durante la crisis del coronavirus. A través del proyecto ‘Photovoice Villaverde’, se intenta dar voz a las experiencias de sus habitantes, especialmente aquellos que trabajan o viven en lugares cerrados como casas y tiendas. Se examina cómo el confinamiento afecta diferencialmente a distintos sectores sociales basándose en criterios económicos e infraestructurales de las viviendas, así como la seguridad laboral bajo medidas ERTEs. Además, se enfatiza la necesidad de investigación interdisciplinaria para abordar desigualdades sociales y salud en un contexto urbanístico español.

La crisis del coronavirus en España continúa teniendo su foco en la ciudad de Madrid, donde la transmisión comunitaria continúa aumentando. Hemos llegado a la fase del confinamiento con restricciones de movimiento. No sabemos cuánto tiempo durarán.
Necesitamos que las medidas de distanciamiento físico entre personas sean efectivas. También necesitamos saber ahora y en el futuro cercano cómo las medidas de control para superar la pandemia de COVID-19 afectan a unos y a otros sectores de población de manera radicalmente distinta.
Tenemos muchos ejemplos previos de cómo las crisis exacerban las desigualdades. En la actual situación, casi distópica, se muestran con más claridad algunos determinantes sociales de la salud.
La capacidad de asumir el distanciamiento físico será mayor para las personas confinadas que dispongamos de ciertos recursos en nuestras casas, barrios y ciudades.
Así, en esas condiciones, el confinamiento sería llevadero durante largo tiempo. Las preguntas obligadas son entonces:
¿Pueden todos los sectores de nuestra población enfrentar esta crisis de salud con las mismas garantías?
¿Nos afecta a todos por igual ahora mismo y en el futuro cercano?
Las desigualdades sociales perjudican la salud
Las desigualdades sociales crean y perpetúan las desigualdades en salud. Esas inequidades sociales no son otra cosa que los procesos y fenómenos que ocurren en nuestras sociedades, países, ciudades, distritos, barrios y edificios, y que se relacionan directamente con la salud y las enfermedades que tenemos. Los determinantes sociales están íntimamente relacionados con los trabajos y el nivel educativo, con nuestro género, edad y con el lugar donde vivimos.
El tipo de trabajo y situación de empleo que tengamos nos va a permitir afrontar el confinamiento de maneras muy diferentes. Por ejemplo, si no puedo teletrabajar es probable que tenga que desplazarme en transporte público, y ya hemos visto la situación de los trenes y metros en hora punta, incluso una vez establecido el estado de alarma.
La posibilidad de teletrabajar va a determinar también cómo cuidamos de los niños y niñas, cómo les ayudamos a seguir con su educación durante el confinamiento.
Hay trabajos y trabajos. En esta situación de crisis y tensión social aplaudimos a los trabajadores sanitarios que están desarrollando una labor titánica. Está muy bien que lo hagamos y, sobre todo, que tengamos muy en cuenta que el sistema de sanidad público, sus investigadores y técnicos necesitan mayor apoyo, financiación y protección.
Sin embargo, curiosamente, nos acordamos menos de los trabajadores de las tiendas de alimentación de barrio y supermercados, de los bengalís, pakistanís, dominicanas, reponedoras y cajeras de supermercado que, con sueldos mínimos y horarios infernales, atienden con paciencia infinita a clientes con miedo.
Sanitarios, personal de oficinas de farmacia, trabajadores de la alimentación y muchos otros trabajadores que necesitamos ahora mismo son las “personas imprescindibles” de las que escribió Bertolt Brecht, las que luchan toda su vida desde su puesto de trabajo.
Y no olvidemos las condiciones y la seguridad del empleo. Aunque el Gobierno ya ha lanzado un paquete de medidas sociales para paliar las consecuencias, el estado de emergencia está poniendo en entredicho muchos empleos a través de ERTEs.
Como muy bien nos ha contado Ángeles Durán, las cargas por trabajo remunerado y no remunerado son muy diferentes entre hombres y mujeres en nuestro país. Ya no es solo quién tiene qué tipo de trabajo y su diferente remuneración, sino quién cuida a quién. Hay trabajos fundamentales en nuestra sociedad realizados principalmente por mujeres. Las migrantes cuidan de nuestros hijos, de nuestros mayores, de nuestras casas. Estas semanas o meses van a cobrar menos, o no cobrar.
Mucho estamos hablando sobre las personas mayores durante esta crisis. Los mayores que ya tienen enfermedades crónicas son los que presentaron un mayor riesgo de morir en el hospital según los primeros estudios ya publicados en Wuhan China. Pero los mayores tampoco son todos iguales. Hay quienes viven solos y quienes viven en familia, los que tienen viviendas adecuadas y los que no, los que todavía cuidan de nuestros pequeños y los que son cuidados. Los hay en residencias de 3 000 euros al mes y residencias públicas.
Hay mayores con pensiones máximas y una enormidad con pensiones mínimas. En el informe sobre investigación interdisciplinar del CSIC “El ritmo de la senectud” , en el que participé, concluimos destacando la relevancia de políticas de redistribución que pongan el acento en una intersección crucial: la de género, edad y clase social.
En el momento de confinamiento preventivo que afrontamos, la calidad de nuestra vivienda es fundamental. Hay casas espaciosas, bien iluminadas, ventiladas o con terraza y jardín, frente a las infraviviendas, pequeñas, mal aisladas y sin ascensor de nuestros barrios y ciudades. ¿Cómo se puede aislar un miembro de una familia numerosa en un apartamento de 50 m²?
Aún se destinan muy pocos recursos, en comparación con otras áreas de investigación, para estudiar las desigualdades sociales por barrios y la salud urbana. Ahora, frente a la crisis del coronavirus, la Comisión Europea acaba de seleccionar 17 proyectos de investigación y en España participamos en 6 de ellos. Ninguno de estos 6 proyectos incluye aspectos sobre cómo afrontar y cómo va a afectar a los diferentes segmentos de la población esta crisis.
La investigación que incluya enfoques interdisciplinares con aspectos y metodologías de las ciencias sociales será la que mejor nos permita entender y planificar las actuaciones más efectivas y equitativas ante problemas de salud pública como esta crisis.
Seguimos ciegos ante la realidad extremadamente desigual de nuestras sociedades. Hoy en día la desigualdad social se traduce en 15 o 7 años de diferencia de esperanza de vida si pertenezco a una clase social u otra, si vivo en un barrio o en otro. Y todos entendemos que se pueden hacer muchas y buenas cosas en 7 años. Estas desigualdades son injustas y evitables. Una vez más, los gobiernos, nacionales y locales de las ciudades, que más inviertan en servicios sociales serán las que tengan mayores niveles de salud y menos desigualdades.
Ante la crisis del coronavirus toca actuar política, administrativa y científicamente para que no se convierta en otro factor más que aumente las ya alarmantes desigualdades en salud.
Artículo publicado originalmente en Sinc
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Manuel Franco does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.
Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Manuel Franco, Associate professor, Universidad de Alcalá

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