Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Investigación sobre la posibilidad de que el virus COVID-19 afecte a los ojos humanos
En un artículo revisado por pares publicado en Science, se examinan las evidencias emergentes relacionadas con casos sospechosos de conjuntivitis como síntoma común entre pacientes infectados con COVID-19 detectados inicialmente en China. Esta investigación tiene como objetivo desvelar el grado de infeción por parte del nuevo coronavirus dentro del cuerpo humano, así como comprender su potencial impacto ocular.
La puerta cerrota para las células
Los ojos pueden ser una zona vulnerable porque el SARS-CoV-2 (el patógeno responsable de COVID-19) utiliza proteínas llamadas spikes coronavirus (S), que actúan como “llaves maestras”. Estos bloquiande los receptores ACE2 ubicados en la superficie celular, pero también se encuentran dentro del tejido nervioso de la retina. Como parte fundamental para el mantenimiento normal de las células oculares y regulación hídrica, tales receptores representan potencial vía alternativa de entrada viral.
Impacto en los ojos
Los hallazgos preliminares indican la presencia del virus incluso después de ser expulsado mediante las lágrimas, lo que sugiere un posible método alternativo de transmisión. Además, dada la importancia estructural y funcional para el mantenimiento óptico normal y regulación hídrica dentro del ojo humano, se investigan más a fondo los efectos directos sobre las células oculares.
Implicaciones futuras
La comprensión de qué tan cerca está el SARS-CoV-2 del ser humano es fundamental para su control y erradicación. Las investigaciones actuales sobre la ocular infección por COVID-1 se realizan con una visión proactiva, anticipándose a posibles consecuencias que podrían requerir intervenciones clínicas futuras.
Referencias
Preguntas frecuentes
“`html
¿Es el SARS-CoV-2 capaz de infectar células oculares?
Según las investigaciones revisadas por pares, existe evidencia que sugiere una posible presencia del virus incluso después de ser expulsado mediante las lágrimas.
¿Cómo podría el SARS-CoV-2 entrar a los ojos humanos?
La investigación indica que las proteínas denominadas spikes coronavirus pueden bloquear receptores ACE2 en la superficie celular y dentro del tejido nervioso de la retina, representando un posible vía alternativa para que el virus entre al cuerpo.
¿Qué implicaciones tiene una infección ocular por COVID-19?
Las preliminares del estudio señalan la posibilidad de efectos directos sobre las células y tejido corneal, incluyendo daño a nivel celular que podría impactar el mantenimiento óptico normal.
¿Es necesaria una investigación adicional para comprender los riesgos oculares por COVID-19?
Sí, se reconoce la importancia de continuar con estudios proactivos sobre las consecuenions potencialmente requeridas para intervenciones futuras clínicas.
¿Cuáles son algunas fuentes adicionales relevantes?
Para más información, se puede consultar la fuente original publicada en Science sobre los mecanismos de entrada del virus COVID-19: Fuente original publicada en Science.
“`
Texto original (2020)
En este artículo, exploraremos la posibilidad de que el virus COVID-19 pueda afectar a los ojos humanos. A pesar del conocimiento limitado sobre las vías oculares y sus receptores virales, se han hallado casos sospechosos en China donde la conjuntivitis parecía ser un síntoma común entre pacientes con COVID-19, lo que ha generado preocupación sobre el poten唇烷派什士林的新病原体是否能直接或间接地感染人眼. Esta investigación se basa en la evidencién emergente y busca desvelar el grado de infeccio&nodigido por COVID-19 dentro del mamparro humano, contribuyendo a nuestro entendimiento más amplio sobre esta enfermedad.
En diciembre de 2019, Li Wenliang (35 años), oftalmólogo de Wuhan, comunicó que había visto pacientes con síntomas semejantes al SARS (Síndrome Respiratorio Severo Agudo), causante de cantidad de muertes en China en 2002-03. Fue el primero en dar la voz de alarma. Lamentablemente, él mismo contrajo el virus en enero, tras atender a una paciente con glaucoma que padecía la COVID-19. Li ingresó en el hospital, pero no fue diagnosticado con un test de PCR hasta el 1 de febrero, cuando ya tenía síntomas severos.
La Organización Mundial de la Salud ha repetido por activa y por pasiva que la principal vía de transmisión del virus son las gotitas que se expectoran al toser y que permanecen en el aire o quedan en las superficies durante algún tiempo. Y también hemos oído decir hasta la saciedad que las principales vías de entrada son las mucosas bucales, nasales y oculares.
Por la puerta de la mucosa ocular
Los ojos, sí. Haber identificado algunos pacientes de Covid-19 con conjuntivitis ha hecho sospechar que la mucosa ocular puede ser un natural depósito del virus.
Por ese motivo se recomienda no tocarse ni boca, ni nariz, ni ojos con las manos que corren el riesgo de estar contaminadas. Igualmente se ha recomendado que los sanitarios de los hospitales utilicen gafas cerradas y pantallas protectoras para evitar la exposición de los ojos. Y las organizaciones de oftalmología han propuesto normativas de seguridad específicas.
Para comprender por qué los ojos pueden ser una zona vulnerable hay que empezar entendiendo que el coronavirus necesita otras células más complejas, concretamente células con núcleo (eucariota), para poder reproducirse y sobrevivir. La única opción que tienen para multiplicarse es apropiarse de la maquinaria de una de estas células y generar copias, unas 2 000 por cada virus entrante.
Para entrar en su “víctima celular”, este virus ha diseñado una especie “corona” que lo recubre con forma de espículas, formadas por unas proteínas denominadas S. Las utiliza como si fueran llaves, uniéndose a los receptores de la membrana externa celular denominados ACE2 (cerraduras). Esos receptores ACE2 están diseñados para cumplir otras funciones muy importantes en las células, como regular la presión sanguínea y la inflamación, y forman parte del denominado Sistema Renina-Angiotensina.
Pues bien, precisamente por tener una función tan importante, diversos tipos de células disponen de ese receptor, las del pulmón, riñón, corazón, intestino y el ojo. Es como si el virus diseñara una llave maestra (la proteína S de su corona) que le permite entrar por la cerradura de varios tipos celulares, justamente por la puerta que le ofrece esta “función tan importante”.
Uno de los puntos calientes para el diseño de un tipo de vacuna está precisamente en el conocimiento de las vías de entrada del virus. Recientemente se han hecho descubrimientos muy interesantes, publicados en Science, respecto a la llave que utiliza el virus (proteína S) y su forma precisa. Con esta información pretenden diseñar vacunas utilizando “trampas biológicas”, bien para que esa llave no llegue a funcionar o bien para bloquear las cerraduras con otras llaves que impidan su entrada en la célula.
¿Hay receptores del coronavirus en el ojo?
Puesto que, en un principio, los efectos respiratorios eran los más evidentes en pacientes con COVID-19, también han sido los síntomas más estudiados. Posteriormente se han identificado problemas cardiovasculares, inflamatorios, dérmicos y, ahora, incluso parece que pudiera haber un reservorio del virus en el intestino. Pero, ¿qué pasa con los ojos? Como se han descrito muy pocas alteraciones oculares, los ojos no han sido tema de estudio prioritario.
Es conocida desde hace tiempo la importancia del Sistema Renina-Angiotensina en el ojo, así como la presencia de receptores ACE2, no solamente en la superficie, sino también en la parte nerviosa del ojo, en la retina, donde se han encontrado las primeras alteraciones causadas por el COVID-19.
Wikimedia Commons /
Si en el ojo existen tantas células con receptores ACE2, y además resulta que este órgano está expuesto a las gotitas con virus suspendidas en ambientes contaminados, lo raro sería que el virus no aprovechara las circunstancias. Lo lógico sería que aprovechase su “llave maestra” para entrar en las células de la conjuntiva y reproducirse, causando un aumento de carga viral en las lágrimas. De hecho, estudios preliminares indican que mediante la prueba de la PCR se ha detectado carga viral en lágrimas de pacientes afectados por coronavirus.
Esto convierte a las lágrimas en una posible fuente de contagio a tener en cuenta. Además, puesto que las células que regulan la presión intraocular (cuerpo ciliar) poseen también receptores ACE2, no sería raro que se vieran afectadas, produciendo graves alteraciones en los ojos con glaucoma, que es la primera causa de ceguera en el mundo sin cura. Precisamente, ese era el problema ocular de la paciente tratada por Li Wenliang, nuestro oftalmólogo chino, cuando se infectó. (Li murió de COVID-19 el 7 febrero de 2020).
Teniendo todo esto en cuenta, convendría seguir investigando el grado de infección del COVID-19 en los ojos, para así aportar datos que nos ayuden a comprender más a nuestro nuevo enemigo, el ser infeccioso más pequeño del planeta.
Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur poste universitaire.
Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Elena Vecino, Catedrática de Biología Celular (UPV/EHU), IdEX Prof. Univ. Bordeaux (Francia), Life Member Clare Hall Cambridge (UK), Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea
