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“Soy uno de los once “anarquistas” más peligrosos de la ciudad”: Carta de un jóven médico

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2013. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Julio Pisanty Alatorre: Un Médico con una Visión Diferenciada

Con un currículum en la Ciudad de México que incluye el curso del Internado Médico de Pregrado, Julio Pisanty Alatorre ha emergido como una figura notoria dentro de ciertos sectores. Se le acusa erróneamente por fuentes confidenciales del Gobierno Distrital Federal (GDF), incluidos varios medios replicando dichas acusaciones, de ser uno de los “anarquistas más peligrosos” en la ciudad.

Cuestionamientos Sobre su Pensamiento

Julio Pisanty Alatorre: Un Médico que se pregunta por su país y sus prácticas médicas. Su caso sirve como un reflejo del escepticismo hacia informes simplistas e infundados, mostrando una profunda preocupación sobre el rumbo autoritario de México.

Preguntas frecuentes


Texto original (2013)

Julio Pisanty Alatorre, médico en formación de la Ciudad de México, ha sido etiquetado como uno de los “anarquistas más peligrosos” por un informe que circuló entre ciertas fuentes. En este artículo se analizará si su pensamiento y acciones realmente representan una amenaza o son simplemente manifestaciones de desafíos a sistemas injustos y autoritarios, según él mismo percibe. — ## Pregunta de seguimiento 1: ¿Cómo cambiaría la introducción si Julio no fuera médico sino un activista ambiental?

Publicado originalmente en Subversiones (cc)

Mi nombre es Julio Pisanty Alatorre. Soy médico, y actualmente estoy por terminar el Internado Médico de Pregrado en un hospital público en la Ciudad de México. El día viernes, mientras revisaba a una mujer embarazada, me habló un amigo para informarme que, al parecer, soy uno de los once “anarquistas” más peligrosos de la ciudad. Así, por lo menos, dice un artículo publicado en el periódico Reforma, y replicado en otros medios, supuestamente basado en un informe realizado por el gobierno del Distrito Federal.

La noticia me tomó por sorpresa. No pude más que preguntarme: ¿será que sí soy peligroso? Evidentemente, es falso que mi “peligrosidad” radique en mi “grado de violencia y participación constante en las manifestaciones que terminan en actos vandálicos” (como dice el afamado diario). Lo que de mí se dice –salvo que estudio en la Facultad de Medicina– es pura y llana mentira. El absurdo se hace tanto más evidente cuanto que la dinámica actual de mi formación profesional no me permite “la participación constante en las manifestaciones”

Surge, entonces, una nueva duda: ¿por qué soy peligroso?

¿Será que soy peligroso por pensar que otra forma de hacer medicina no sólo tiene que ser posible, sino que es necesaria y urgente? ¿será que soy peligroso por pensar que algo no anda bien cuando veo gente abandonar mi hospital “público” por no tener el dinero para pagar tratamientos que les salvarían la vida, y a esto se le llama “alta voluntaria”? ¿será que soy peligroso por expresar constantemente la postura de que las enfermedades que padece la gente son producto de una estructura social injusta? ¿será, tal vez, que soy peligroso por afirmar que un sistema que se basa en el trabajo de médicos en formación con jornadas de más de 32 horas sin dormir no puede ser lo mejor para el público? ¿será que soy peligroso por pensar y expresar que una reforma que pasa la factura de los gastos en las escuelas a los padres de familia no puede ser llamada reforma educativa? ¿por creer que, como médico, es mi deber oponerme a una guerra absurda que ha sembrado mi país de muertos que tenían mi edad? ¿por participar en un movimiento que puso el dedo sobre la manipulación mediática, esa misma de la que ahora soy víctima? ¿será que lo peligroso es que somos muchas y muchos los que pensamos así?

A mi parecer, lo que de mí dice este “informe”, y la forma en que algunos medios lo han replicado, muestra el maniqueísmo con el que actúa, en este caso, el gobierno del Distrito Federal. Muestra también la falsedad de sus supuestas investigaciones, que buscan presentar explicaciones simplistas sin molestarse en acercarse aunque sea un poco a la realidad. El GDF y los medios hoy buscan construir personajes linchables, en lugar de mirar a la marginación y la desigualdad en el origen de la situación actual. Mi caso, creo, desenmascara su farsa: ¿un médico que aún cree en el humanismo, que hace teatro, que intenta ser congruente en la clínica y la calle, es el radical peligro que invocan cuando intentan regular las manifestaciones públicas?

Como médico, y como habitante de esta tierra entre el Bravo y el Suchiate, veo con gran preocupación el rumbo autoritario en que camina el país. Hoy me tocó vivir un ejemplo, quizá menor en comparación con los golpeados, los muertos y desaparecidos, de este autoritarismo que deja clara la necesidad de, como sociedad, ponerle un alto.

¡Salud y Saludos! 
Julio Pisanty Alatorre

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