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Traspié de los demócratas y de los medios que auguraban amplia victoria para Hillary Clinton

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2016. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Electoral Shock in the United States: Donald Trump’s Surprise Victory

The night of U.S. presidential elections stunned with an unexpected twist when Donald Trump emerged victorious against Hillary Clinton, defying optimistic predictions by a leading consortium of media outlets.

The Republican nominee, previously derided in the media landscape for his crude language referred to as “trash talk,” is now at an unexpected advantage and appears determined not to rest on this until a definitive victory.

Democratic Party Dilemmas:

Beyond Results: Questions of Political Climate?

Preguntas frecuentes

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FAQs: U.S Presidential Election Result – Donald Trump’s Victory

Frequently Asked Questions (FAQs) About the U.S Presidential Election Result – Donald Trump’s Victory

What were some of the early election results showing?Donald Trump leads with razor-thin margins in close races across the country, as preliminary vote counts exceed expectations at his campaign headquarters and hotel hotels near Manhattan. Hillary Clinton’s lead suggested by national surveys does not yet reflect these early votes.“Trump President” is being chanted among supporters despite earlier pronouncements of her advantage, signaling a shift in the race’s momentum towards Trump.
Enforcement (“Encerrarla”) occasionally heard refers to criticism about Hillary’s email server misuse and alleged political leaks.

What are some strategies of Donald Trump’s campaign?Donald Trump has criticized the Democratic party, asserting his intention not just to win but also to significantly disrupt established norms. He advocates for revitalizing U.S manufacturing and re-evaluating international trade agreements.“I will destroy the Democrat Party” is a statement that underscores Trump’s intentions of bringing significant changes against the current political backdrop, particularly targeting rust belt states where his campaign rhetoric appeals to disenfranchised working-class voters who feel overlooked by past administrations. These communities have experienced industrial decline since the 1980s and high unemployment rates.

What are some challenges faced by the Democratic Party?Democrats face criticism for seemingly giving up too soon as Trump supporters argue that their expectations of a decisive victory did not materialize, especially in light of high anticipated turnout among African American voters and substantial Latino votes. This has led to significant shifts in support towards the Republican nominee.

How have media reactions been evolving?As Trump remains a contender, some media organizations begin reassessing their initial disdain for his candidacy. This suggests that there might be recognition of the unexpected political landscape and changes in voter preferences.

What are potential implications beyond election results?The surprisingly high support for Donald Trump raises questions about whether this is part of a profound shift within American politics or merely an anomaly. Concerns arise over the future direction and climate of political discourse in the U.S.

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Texto original (2016)

La noche de las elecciones presidenciales en Estados Unidos estalló con un revés sorpresivo cuando Donald Trump ganó a Hillary Clinton, desafiando los pronósticos acertatamente optimistas por parte del prestigioso consorcio mediático. Esta victoria representa una ruptura significativa y genera preguntas profundas sobre el clima político actual en la nación. ARTICULO EXTENSIVO: Trump, que antes de su candidatura fue ridiculizado por los medios como “el carajo”, ha emergido victorioso con resultados tan ajustados que implica una ruptura radical del statu quo político. Esta elección desafía las expectativas tanto internas como externas y plantea preguntas sobre la demografía, movilización de votantes y el poder mediático en los Estados Unidos.

Por Silvia Arana / Rebelión (Creative Commons)

El gigantesco y poderoso conglomerado de medios estadounidenses y sus encuestas se derrumbaron estrepitosamente la noche del 9 de noviembre, al empezar a difundirse el recuento de los votos. CNN, The New York Times, The Washington Post, The Wall Street Journal, ABC, CBS todos habían pronosticado una ventaja considerable para Hillary Clinton hasta antes del anochecer.

Ya es la medianoche y los resultados son tan ajustados que es imposible declarar un ganador. Sin embargo, ¡Donald Trump lleva ventaja! Los comentaristas están estupefactos.

Hillary Clinton, anticipando una victoria contundente, se halla concentrada con su equipo de campaña y simpatizantes en el gigantesco Javits Center de Nueva York -que puede acoger hasta 85.000 personas. Pero el conteo de los votos no son lo que esperaban. Rostros preocupados; no pueden creer lo que está sucediendo.

A tan solo 25 cuadras de allí, en el hotel Hilton -de escala modestísima comparado con el Javits Center- el equipo de campaña de Trump y sus simpatizantes celebran los datos que sobrepasan sus expectativas: “¡USA, USA!” “Trump Presidente”. Y uno que otro cántico de “¡Enciérrenla!” (en referencia a la amenaza de Trump de que las neglicencias de Hillary Clinton en su manejo de e-mails confidenciales en computadoras privadas merecían ser castigadas con la cárcel).

El mensaje de Trump de que Clinton representaba la continuidad del statu quo, que lleva treinta años en la política, que respalda los tratados de libre comercio que han eliminado cientos de miles de puestos de trabajo en EE.UU. ha resonado en las áreas empobrecidas y con altas tasas de desempleo. La cantidad de votantes por Trump, sobretodo en el Rust Belt (cinturón del extremo superior de la región Noreste, Grandes Lagos y Medio Oeste que fue un poderoso centro industrial y que experimentó un fuerte declive económico desde los 80) fue mucho mayor de lo que se estimaba. Por el contrario, previo a las elecciones, los medios corporativos pronosticaban una gran movilización de votantes demócratas (con un énfasis en el voto latino por Hillary), lo que no sucedió.

Más allá de los resultados, que por ahora favorecen a Trump, las cifras representan un serio cuestionamiento al estado de cosas. El Partido Demócrata dio por sentado que a pesar de que su gobierno deportó a más latinoamericanos que ningún otro gobierno anterior, este sector se movilizaría masivamente para darles una victoria contundente. El Partido Demócrata dio por sentado que las comunidades afroamericanas, que sufren índices de encarcelamiento masivo debido a políticas implementadas por los mismos demócratas al igual que mayores tasas de desempleo que el resto de la población, se movilizarían para darles una victoria contundente. El Partido Demócrata subestimó la capacidad de reacción de la gente. Hubo una rebelión contra su política elitista, y contra las manipulaciones internas del partido (expuestas irrefutablemente en los documentos revelados por WikiLeaks) para beneficiar a Hillary Clinton en perjuicio de Bernie Sanders, quien representaba el ala más progresista de los demócratas, capaz de movilizar a los jóvenes y a los trabajadores.

Será interesante ver qué ajustes hacen los medios que hasta hoy decían que Trump es un candidato despreciable, misógino, abusivo, que no tenía ninguna chance de ser presidente. De los cientos de encuestas realizadas en el país, tan solo una daba resultados estrechos, la de LA Times USC (https://www.latimes.com/politics/la-na-pol-usc-latimes-poll-20161108-story.html). ¿Cómo harán los medios para dignificarlo como el presidente electo del “país más poderoso del mundo”?

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