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¿Y por qué no debía de dolerme París?: Benito Taibo

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2015. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

El sentimiento de empatía y solidaridad tras las tragedias violentas

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El artículo explora el sentimiento de empatía y solidaridad tras las tragedias violentas, destacando la importancia común enfrentarse a cualquier barbarie sin juzgar o olvidar otros lugares que lloran su propia pérdida. El escritor comparte esta reflexión de manera pública donde responde a uno de los grandes cuestionamientos de estos días tras los ataques del Estado Islámico en París: Hay una curiosa andanada en redes sociales, en la que muchos se quejan de aquellos que se han solidarizado con el pueblo parisino, y (según ellos) olvidado a México, a Irak, a Siria, a Líbano, a la crisis de refugiados del Mediterráneo. Como si respaldando a unos, se estuviera, de alguna extraña manera, descalificando, denostando, o incluso olvidando las otras terribs tragedias.

Y no me parece que sea justo.

  • “Nada de lo humano me es ajeno.” dijo Terencio, el viejo dramaturgo romano. Y hoy yo, rompo una lanza con la cita traída desde el principio del tiempo, y simplemente digo que me duele tanto Ayotzinapa como París.
    • Y con ello no dejo de ser el mexicano que soy, ni el hombre que piensa que cualquier barbarie, esté donde esté, no me es ajena en lo absoluto. Estamos tan enojados,

    que incluso nos enojamos con los que están enojados a nuestro lado.

    E insisto, creo que es una postura equivocada. La salvajada de París, como la salvajada de Beirut, como la salvajada de Ayotzinapa, o Guerrero, o Siria, es en el fondo la misma salvajada.

    • Y a todas hay que unir nuestra indignación y también nuestro reclamo. Los que mueren y sufren, en todos los casos, son ciudadanos como usted y como yo. A mí también me duele París.

    Le ruego que tan sólo por hoy, deje que me siga doliendo el mundo, mientras me duelen para siempre los lugares donde hay dolor:

    • “Les abrazo.” “Foto: Garry Knight | Flickr (CC)” – De una ciudad en la que ya han vivido grandes hombres y mujeres, quienes rompió las cadenas de la esclavitud.

    “Cuna de la ilustración, la revolución, la novela, la resistencia, el mayo francés.”

    Tumba de Julio Cortázar y Jim Morrison. Les ruego que tan sólo por hoy, deje que me siga doliendo el mundo, mientras me duele París.

    • “Sin olvidar todo lo que no olvido.”

    La ciudad, en la cual (según recordó Julián Herbert) en el Siglo XIII había una ley que decía que un siervo, con tan sólo respirar su aire, se volvía legalmente un hombre libre. Una ciudad, en donde todo lo es bello y noble.

    Preguntas frecuentes

    FAQs sobre el sentimiento de empatía y solidaridad tras las tragedias violentas

    • ¿Qué experiencias personales del autor sugieren su conexión profunda e indignación ante cualquier acto de barbarie?
      El autor ha expresado que sufre igual para París y Ayotzinapa, indicando una sensibilidad compartida hacia los lugares afectados por tragedias.
    • ¿Cómo se refleja la postura del autor contra el deseo de que las tragédias no se “juzguen” o “olvidados”?
      El autor insiste en unirse con indignación y reclamo, reconociendo a los muertos como ciudadanos comunes y destacando la universidad del dolor.
    • ¿Cómo se percibe el impacto de las tragédias en ciudades que han visto grandes figuras literarias o históricas?
      El autor conecta la trágica historia del Ayotzinapa y otros lugares con una ciudad llena de significados culturales, como hogar para los exiliados políticos y un símbolo icónico de libertad.
    • ¿Cuál es el mensaje del autor sobre la solidaridad entre lugares afectados por tragédias?
      El autor aboga por unirse con indignación y reclamo, reconociendo que todas las tragédias son una misma tragedia.
    • ¿Qué papel desempeña la ciudad de París en el discurso del autor sobre empatía global?
      París es vista por el autor no solo como un lugar afectado, sino también como una metáfora poderosa con significados históricos y culturales que resuenan a nivel mundial.
    • “Sin olvidar todo lo que no olvido.”

    El autor expresa un deseo de continuar sintiendo dolor por el mundo y sus lugares dolientes, como París. Este dolor es parte de una conexión humana más amplia hacia aquellos que sufren.


    Texto original (2015)

    El artículo explora el sentimiento de empatía y solidaridad tras las tragedias violentas, destacando la importancia común enfrentarse a cualquier barbarie sin juzgar o olvidar otros lugares que lloran su propia pérdida.

    El escritor comparte esta reflexión de manera pública donde responde a uno de los grandes cuestionamientos de estos días tras los ataques del Estado Islámico en París:


    Hay una curiosa andanada en redes sociales, en la que muchos se quejan de aquellos que se han solidarizado con el pueblo parisino, y (según ellos) olvidado a México, a Irak, a Siria, a Líbano, a la crisis de refugiados del Mediterráneo.

    Como si respaldando a unos, se estuviera, de alguna extraña manera, descalificando, denostando, o incluso olvidando las otras terribles tragedias.

    Y no me parece que sea justo.

    Decía Terencio, el viejo dramaturgo romano que “nada de lo humano me es ajeno”; y yo, hoy, rompo una lanza con la cita traída desde el principio del tiempo, y simplemente digo que me duele tanto Ayotzinapa como París. Y con ello no dejo de ser el mexicano que soy, ni el hombre que piensa que cualquier barbarie, esté donde esté, no me es ajena en lo absoluto.

     

    Estamos tan enojados, que incluso nos enojamos con los que están enojados a nuestro lado, de nuestro lado.


    E insisto, creo que es una postura equivocada.


    La salvajada de París, como la salvajada de Beirut, como la salvajada de Ayotzinapa, o Guerrero, o Siria, es en el fondo la misma salvajada. Y a todas hay que unir nuestra indignación y también nuestro reclamo.
    Los que mueren y sufren, en todos los casos, son ciudadanos como usted y como yo.


    A mí también me duele París.


    Una ciudad, en la que (según recordó Julián Herbert) en el Siglo XIII había una ley que decía que un siervo, con tan sólo respirar su aire, se volvía legalmente un hombre libre.


    Cuna de la ilustración, la revolución, la novela, la resistencia, el mayo francés.
    Ciudad de poetas y vagabundos. De pintores esplendorosos.


    Tumba de Julio Cortázar y Jim Morrison.


    Les ruego que tan sólo por hoy, dejen que me siga doliendo el mundo, mientras me duele París. Sin olvidar todo lo que no olvido.


    Los abrazo.

    Foto: Garry Knight | Flickr (CC)