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Y tú, ¿eres infiel?

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2016. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

El fenómeno multifacético de la infidelidad

“De hecho sabes que eres la primera” canta Joaquín Sabina en su canción, exponiendo cómo a menudo nos sumergimos en relaciones donde prometemos fidelidad mutua pero pueden sentir deseos de infidelidad. Este artículo examina las complejidades emocionales y sociales asociadas con la traición o cumplimiento del pacto.

  • Dimensiones emocionales: La traición sexual es una decepción dolorosa, ya sea un compromiso ocasional o continuado. Esta conducta se justifica para algunos por la lealtad más allá del amor y el deseo físico.
  • Dimensiones sociales: La cultura latinoamericana tiene diferentes percepciones respecto a compartir relaciones extramatrimoniales con amigos. En México o Guatemala, es una norma común y considerado masculino.
  • Dimensiones históricas: La infidelidad ha sido percibida de diversas formas a través del tiempo, incluso en sociedades patriarcales donde la mujer adúltera podría ser castigada severamente.
  • Dimensiones morales y éticas: La infidelidad implica un engaño; sin el consentimiento tácito mutuo, sucedería mentiras para mantener relaciones sexuales con otras personas es considerado falsamente.

“La mente humana está llena de injusticias” dice Antonio Machado y en este contexto se refiere a cómo la infidelidad puede ser percibida como un acto deshonesto si hay mentiras involucradas, aunque el individuo siga amando.

  • La falsedad de las relaciones: Si una relación sexual adicional ocurre sin acuerdo previo con la pareja establecida se considera un engaño, independientemente del contexto cultural.
  • Violación implícita en el deseo de infidelidad: La mentira y el engaño son componentes subyacentes cuando una persona rompe con la fidelidad acordada sin previo consentimiento. Esto puede ocurrir tanto dentro como fuera del matrimonio.
  • Poderío de las sociedades patriarcales: En contextos más tradicionales, el acto adúltero podría tener graves consecuencias físicas y sociales para la mujer involucrada.
  • Posibles explicaciones en contraposición a la infidelidad amorosa: Algunos sostienen que cuando un compromiso de fidelidad abarca más allá del deseo sexual o el contacto carnal, no se puede considerar adúltero. Esta visión destaca una lealtad emocional y espiritual.

“No hay motivo de mal gusto ni perjuicio para quienes vuelven a casa” expresan algunos entrevistados que defienden el acto como un simple encuentro sexual sin implicaciones negativas significativas en la vida cotidiana.

  • “Es solo sexo, no hay cuernos ni desdén”: La afirmación de algunos admiten que regresar a casa con su familia después de una relación adicional podría considerarse normal para ellos y sin consecuencias negativas.

“Infidelidad es la falta de lealtad” según la DRAE, señalando el incumplimiento del compromiso acordado como su núcleo. Sin embargo, existen diversas interpretaciones y justificaciones sociales para este comportamiento.

  • “La lealtad va más allá de la simple palabra ‘sí'”: Algunos argumentan que la fidelidad no se limita solo a evitar relaciones sexuales con otros, sino también mantener un compromiso emocional y espiritual.
  • “No hay necesidad de explorar más allá del cónyuge”: Esta teoría sugiere que si las cuatro C (cama, corazón, consciencia y cabeza) se encuentran satisfechas en una relación, es menos probable que los individus busquen la infidelidad.

Preguntas frecuentes

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¿Cómo afecta el acto de traición a las relaciones emocionales?
La traición sexual puede ser una experiencia dolorosa, ya sea que ocurra ocasionalmente o continuamente. A pesar del deseo mutuo y la lealtad percibida más allá del amor físico, algunas personas pueden sentir el impulso de engañar.

¿Existe una norma cultural en América Latina que permita compartir relaciones extramatrimoniales con amigos?
En ciertas culturas latinoamericanas, como México o Guatemala, es común y masculino considerar la participación regularmente en múltiples parejas.

¿Cómo ha variado el concepto de adulterio a lo largo de la historia?

¿Qué implica moral y éticamente la infidelidad?

¿Algunos sostienen que la infidelidad amorosa no implica traición si es un compromiso emocional y espiritual?
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Texto original (2016)

La infidelidad es un fenómeno complejo y multifacético que genera discusiones intensas en todo el mundo. Este artículo explora las diversas dimensiones de la fidelidad, desde sus implicancias emocionales hasta su papel social e histórico. A través del análisis académico y los testimonios personales, se busca entender mejor cómo y por qué las personas pueden romper con lo pactado en el corazón o el cuerpo de una relación. ARTÍCULO CREADO: “””

Por Mun

Ya lo dice Joaquín Sabina en una canción: “De sobra sabes que eres la primera, que no miento si juro que daría por ti la vida entera, por ti la vida entera. Y sin embargo un rato cada día, ya ves, te engañaría con cualquiera, te cambiaría por cualquiera”. Y añade que aunque “no debería contarlo y sin embargo, cuando pido la llave de un hotel y a medianoche encargo un buen champán francés y cena con velitas para dos siempre es con otra, amor, nunca contigo, bien sabes lo que digo”.

Más allá de estos acordes, aceptar que se es infiel es una virtud o un defecto dependiendo del contexto sociocultural en el que estés sumergido. Así, en un país en el que predominen las relaciones monogámicas, incluir a una tercera persona es una flagrante violación a un acuerdo establecido. Pero también lo es allí donde se acepta la poligamia. Porque ser infiel es quebrantar un trato (emocional o sexual) estés en la relación que estés.

En Latinoamérica la infidelidad está a la orden del día. Lo cual no significa que en Europa, por ejemplo, la gente sea más o menos fiel. Pero, a diferencia del Viejo Continente, en México o Guatemala, una relación extra matrimonial es vox populi y muy “varonil” compartirlo con los amigos mientras que en España se tiende a esconderla por “estar mal visto”. Sea por exceso de moral o de hipocresía o por índice de machismo, lo cierto es que para que exista la infidelidad se requieren dos (no importa el estado civil ni la preferencia sexual). Casada-casado; soltera-comprometido…Esto sin entrar en el análisis de las sociedades patriarcales y retrógradas en las que la mujer adúltera puede llegar a ser ejecutada o mutilada por haber cometido un “vicio imperdonable”.

En la infidelidad amorosa está implícita la mentira y el engaño. Si no hay acuerdo tácito por parte de los dos (o del número de personas involucradas en el poliamor) para “abrir la relación”, se está incurriendo en la falsedad, ya sea por affaires ocasionales o recurrentes.

Algunos entrevistados coinciden en afirmar que cuando tienen sexo con otras personas que no son su pareja, no están siendo infieles ya que su compromiso de amor va más allá del deseo sexual o el mero contacto carnal. En general, estos no aceptan el acto como algo deshonesto ya que no han dejado de “amar” a su cónyuge o compañero/a. Por su parte, algunos sujetos de la infidelidad (los cornudos) admiten que si el “adúltero” vuelve a casa con su familia, no hay motivo de desdén ni perjuicio, ni deshonra, ni cuernos. “Es solo sexo”, dicen.

Según la DRAE el vocablo “Infidelidad” se refiere al incumplimiento del compromiso de fidelidad. Es decir, es la carencia de lealtad. Existe una teoría que explica que cuando en una relación se cumplen las cuatro “C” (cama, corazón, consciencia y cabeza), no hay necesidad de voltear hacia otro lado. Y a ti, ¿te sobra la quinta C de “cuernos”?