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BAJO EL EFECTO DOPPLER: EL EXILIO DE LA CULPA

16 marzo, 2011

A partir del documental: Presunto Culpable.

Si el hombre fracasa en conciliar la justicia y la libertad, fracasa en todo.

Albert Camus

 

 

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Ahora que todos somos jueces y verdugos, ahora que la razón, la justicia y el deber esta en las manos de todos aquellos que me topo en el camino de la casa al súper mercado, ahora que la verdad es un lujo que parece ostentarse como medalla de la virgen sobre el pecho, ahora que los culpables se asoman entre los recovecos de esta ciudad fantasma; pregunto si el camino que elegimos, si es que realmente existe un camino, será el correcto  o por lo menos el más adecuado.

Bastaría con asomarse a mirar a la ventana, para presenciar de manera casi silenciosa, todo ese festín y algarabía postmoderna, que han causado nuestras decisiones, que  buenas o malas ahí están resguardándonos en alguna calle, en alguna lapida , en la portada de los periódicos, sobre el pavimento cubierto de cuerpos sin nombre  , en el silencio que oprime las gargantas, en los rostros que se multiplican a través de una pantalla del televisor o en los encuentros furtivos de una rutina suicida.

Siempre he creído que México es una nación implosiva, anticlimática, tolerante a morir, pero con esa tolerancia que raya en la resignación, en la aceptación sin remedio del mal inevitable y necesario,  que pase lo que pase siempre se quedara en el punto en que el caldero esta por rebalsar pero que por azares de un destino mediático, se queda en el borde del recipiente para luego retomar su estado pasivo. Un país que pase lo que pase , pareciera conformarse con la mirada tibia que observa el bosque arder, teniendo el único consuelo de que mañana será otro día, y ese día traerá consigo el dulce alivio del perdón. Y es así que teniendo la bestia encima, agazapada en nuestra espalda, nosotros no hacemos otra cosa más que esperar de manera solemne y estatica el momento de la tragedia.

 México, una triste encarnación de la pasividad.

Presunto Culpable, una cinta documental que fue prohibida en varias salas de nuestros cines, nos presenta una verdad, una realidad que se cuela como el polvo entre las ventanas, dentro de la vida de cada uno de los habitantes de esta nación. Una realidad que ha dejado tal vez esa parte inverosímil y fantasiosa, para convertirse en algo sencillamente indignante.

Resulta curioso que después de ver dicho documental, sales a la calle con una extraña sensación de miedo, de abandono, de frustración y de falta de esperanza, será tal vez que las expectativas de mejorar la situación se ven doblegadas por el fuerte martillo de la estupidez , la sin razón , y el abuso de autoridad. Afortunadamente el caso de este joven, encerrado de manera injusta e ilógica, termina con una resolución a favor del acusado. Tristemente en muchos de los casos esta resolución solo se queda en un sueño.

Pero mas allá de que si esta cinta revela una situación penosa del país,  y de que si es prohibida o no por las autoridades, creo sinceramente que un punto fuerte de análisis es nuestra respuesta como personas conscientes ante todo esto que se presenta enfrente de nuestros ojos, ¿Cómo respondo yo a eso? ¿Cómo lo percibo? ¿Es la apatía una respuesta? Más allá de todo prejuicio moral, creo que una obligación nuestra es saber de que toda posición  al respecto contrae consecuencias, y que la justicia como tal no puede aplicarse solo en un arranque de indignación o de furia masiva.

La realidad es una pregunta y nosotros una respuesta.