Blog de la semana: Generación Y. El día que perdí mi fe en Yoani Sánchez

Esta semana les recomendamos la lectura de un blog muy controvertido: “Generación Y” de la cubana Yoani Sánchez.

¿Qué es Generación Y?

Muchos conocen el caso de la controvertida bloguera cubana Yoani Sánchez. Algunos –menos- se han leído su blog. O eso se desprende de las críticas vertidas sobre él, a mi modo de ver. El blog de Yoani Sánchez, bautizado muy atinadamente como “Generación Y” (en honor a los muchos cubanos, entre ellos Yoani, cuyo nombre comienza por “i griega”) adquirió notoriedad mundial en 2008 tras serle concedido el premio de periodismo Ortega y Gasset que otorga el diario español “El País”. Gran parte de la fama se debió a que el gobierno cubano impidió que Yoani Sánchez acudiera a España –como ella misma relató en su blog- a recoger el premio. A partir de entonces, la carrera de Yoani fue fulgurante: su blog fue elegido por la revista Time y por la CNN para figurar en su lista entre los mejores 25 blogs del mundo, además de un muchos premios más (los BOBs del Deutsche Welle, el Maria Moors Cabot, etc.). Yoani figura además en la lista de las cien personas más influyentes del mundo. Incluso el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, accedió a contestar por email a unas preguntas de la bloguera cubana. Una carrera fulgurante, a decir verdad.

¿Cuál es el secreto de Generación Y?

Yoani narra en su blog sus experiencias de vida y sus pensamientos sobre Cuba. Muchos han criticado el estilo de Yoani tildándolo de “insustancial” pero la verdad es que a mi modo de ver el éxito de su blog radica, precisamente, en su notable arte narrativo y en el gran énfasis que da a las emociones (mayormente negativas) que le produce el sistema de gobierno cubano. Literariamente hablando, no resultaría falso decir que es un blog hermoso, bien estructurado, interesante y notoriamente bien escrito. Yoani habla de las pequeñas cosas que le disgustan de Cuba –culpando siempre al gobierno- y de las violentas emociones que ello le produce. Habla de diminutos acontecimientos, de micropolítica, de historias cotidianas, y por ello mismo su prosa resulta prácticamente irrebatible. El blog, por lo demás, comenzó con mucha fuerza y fue perdiendo garra a medida que las quejas de Yoani comenzaban a rallar en lo absurdo (recuerdo, a propósito de esto, un post reciente en el que habla de la injusticia que representa que en Cuba no tengan acceso a las revistas del corazón españolas).

La controversia de Yoani Sánchez

El blog de Yoani Sánchez ha venido generando mucha controversia a causa del foco permanente de atención que le han concedido los medios internacionales contrarios al régimen cubano. Es evidente que el blog está financiado. Desde luego, alguien tiene que estar pagando un servidor que soporte una media de 2000 comentarios por post, además de las traducciones casi simultáneas de los textos a 17 idiomas que presenta el blog, por no mencionar que es conocido (Yoani misma así lo reconoce) que la bloguera postea desde hoteles cubanos (cuyo acceso es terriblemente caro para locales) además de tuitear y tomar fotos a través de su teléfono (lo cual también cuesta dinero). Sin acusar a nadie, no resulta un gran misterio imaginar quien la financia. Nada de lo cual, sin embargo, impide reconocer la calidad literaria del blog. Muchos medios favorables al régimen cubano han venido acusando a Yoani no sólo de estar vendida al gobierno estadounidense (lo cual probablemente sea cierto) sino de ser ignorante e incluso de “indigencia intelectual” (Cubadebate). Mientras que posiblemente no les falte razón en la primera acusación, pecan de arrogancia, a mi modo de ver, con la segunda. Yoani es una excelente escritora. Si no lo fuese, fe poco le habría servido la gran publicidad que le han brindado los medios contrarios al régimen cubano.

Las acusaciones de Yoani Sánchez

Por otra parte, no deja de ser curioso que una de las mayores y más permanentes acusaciones de Yoani sean la imposibilidad de acceder a internet en la isla y el gran riesgo –físico, incluso- que le supone llevar a cabo su actividad periodística. En cuanto a lo primero, es evidente que la propia bloguera no parece tener grandes problemas para postear regularmente en su blog. Y en cuanto a lo segundo -el riesgo físico-, Yoani denunció una agresión física por parte de la policía en noviembre de 2009 acaecida en la Habana. El periodista francés Salim Lamrani la entrevistó a propósito de estos acontecimientos y a propósito del hecho de que tres días después de la presunta golpiza ella no presentase pruebas físicas de la agresión, ante lo cual la bloguera replicó que tenía “pruebas fotográficas” pero que prefería “guardarlas por el momento y no publicarlas”. Nunca las publicó, con lo cual su declaración quedó en entredicho. Más tarde Yoani acusó en su blog al periodista francés de haber tergiversado gran parte de sus declaraciones, pero tampoco presentó pruebas de ello.

El día que perdí mi fe en Yoani Sánchez

Me declaro lectora habitual de la bloguera cubana. Su incomparable estilo literario –mediático, incluso- resulta una excelente lectura para aquellos que deseen saber como escribir posts con gancho. Por otra parte, las acusaciones que se vierten sobre ella no le restan poder a sus palabras, a pesar de que, si Yoani viviese en México -o en España incluso- sabría que las terribles desgracias que cuenta son poca cosa comparadas con lo que uno puede ver en otros países. ¿Golpizas de la policía? Yo invito a Yoani a pasarse por una manifestación de estudiantes en Barcelona. ¿Miedo a postear? Que visite Colombia. ¿Pobreza? La invito a venirse unos días a la Ciudad de México.

Un día, al poco de haber iniciado un blog (animada sin duda por el éxito de Yoani en su incansable pasión por denunciar las injusticias cubanas) sobre los huelguistas del Sindicato Mexicano de Electricistas, me desesperé. Me desesperé al ver la decadencia física de los huelguistas de hambre y el silencio mediático que los recubría. Y desesperada como estaba, le mandé un mail a Yoani (sí, tiene mail) donde le pedí ayuda para difundir el caso. Jamás respondió –y mucho menos ayudó en la difusión del caso-. Sé que ello no debería sorprenderme y mucho menos dolerme. Muchos me advirtieron de que era ingenuo por mi parte hacer semejante petición. Pero confieso que me dolió en el alma. Aquél día descubrí que Yoani no era verdaderamente libre de decir lo que quisiera. Porque si ella ha visto -como yo lo he visto- a un huelguista de hambre moribundo, sabe que nada duele más en el mundo que sentir que a nadie le importa esa muerte. Y puedo perdonar a todos aquellos que jamás respondieron a mis desesperadas peticiones, porque soy consciente de que no saben lo que es ver desaparecer a un ser humano frente a tus ojos, excepto a aquellos que, como Yoani, sí han vivido esa experiencia.

Desde entonces, continúo leyéndola, pero sus palabras me suenan huecas, porque sé que a pesar de haber defendido yo sus escritos innumerables veces, ella no haría lo mismo por otra persona. Ahora sé que a pesar de que ella conoce los estragos que provoca ver a alguien morir de hambre, a ella solo le interesa “su” huelguista. Ahora sé –y discúlpenme la amargura de la frase- que Yoani es cobarde y se debe a quien le paga. Léanla, sin embargo. Tal vez no sea buena persona, pero es buena escritora. Aunque a veces una cosa opaque la otra.

Altea Gómez

Fuentes: Desdecuba, Rebelión, Generación Y

Foto: kaosenlared

Autor: LQSTV

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