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El poliamor en los tiempos de las barbas

30 diciembre, 2015

 

Hipsters

Típico. Estás crudo y la primera llamada que recibes es la de tu mamá. No le contestas, claro. Sigues durmiendo con el cenicero lleno de colillas en el buró. Dicen que eres hipster. Los centímetros y la densidad de tu barba te definen, acudes a los nuevos mercados la Roma y la Juárez  sin saber que éstos son fruto de la gentrificación galopante. Escuchas a Tv on the radio y te emocionas con el nuevo vídeo de David Bowie donde lo único que cambia es el color de su ojo izquierdo. Tu postura es de izquierda y esa barba te la cuidas en las nuevas barberías con expendedores de gin tonic. Tienes novia y esa novia le gusta en secreto a tu mejor amigo, que te recomienda que le digas la verdad cuanto antes, que te vas a ir a Nueva York a estudiar una maestría en diseño industrial para asistir el año que viene a Zsona Maco. Tú prefieres no tener problemas antes de tomar el toro por los cuernos. Y le pondrás los cuernos. Entra en tus planes. Tu mejor amigo se acercará en silencio a Verónica, tu novia, porque en el fondo sabe que no la mereces y él sí. Fumas tabaco de bolsa y posteas de todo en Facebook contra la agresividad vehicular de la renombrada Ciudad de México y en secreto apoyas el nuevo reglamente de tránsito. Utilizas camisas de cuadros y colocas tus vinilos con simetría neurótica. Guardas los botes Gourmet que compras en los bistrots orgánicos que proliferan por el barrio. Sales una noche sin Verónica y sin tu mejor amigo y te hablan del poliamor. Te quedas pensando que si no eres capaz de amar a una sola persona tal vez no sea buena idea probar a enamorarte de más de una. Porque el poliamor no se basa en el deseo sexual, algo primario. Tampoco se trata de una orgía ni de relaciones amparadas en la infidelidad. Por poliamor se entiende el más puro sentimiento de amor (independientemente del género). Es así como puede iniciarse un trío basado en el respeto y en la aceptación de una relación que incluye sexo, por supuesto, pero también cenas, paseos y cines compartidos.

En el poliamor pueden cohabitar la fidelidad y la honestidad. El problema es cuando surgen esos sentimientos tan propios y naturales de las relaciones humanas: los celos o el exceso de apego. Por eso suelen durar poco.

Aun así, esta nueva forma de amor (aceptada en la actualidad), te llama poderosamente la atención y se la propones a tu novia y a tu mejor amigo. Pero ellos no aceptan porque mientras que tú acicalabas tu barba ellos se han enamorado locamente después de aceptar que de nada importa tu identidad sexual cuando el hecho de que te digan hipster te importa un huevo y encima eres imberbe.

Por Mun.

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Foto: “Hipsters” por Mac McCreery | Flickr (CC)