- Exposición del Muro Fallecido
- Preguntas frecuentes
- ¿Cómo se reflejan la muerte y su lugar en el mundo virtual según los comentarios generados después del fallecimiento?
- ¿Qué indica cuando los testigos del recuerdo en línea comparten imágenes, comentarios y otorgan "upvotes"?
- ¿Cómo gestionan los familiares o amigos conectados a Internet las conexiones digitales tras el fallecimiento?
- ¿Qué evidencia es revelada por las distancias físicas, factores socioculturales e institucsionales?
- ¿Qué sugiere que no se ha pedido explicación ni reconocimiento personal de muerte en línea?
- ¿Qué representa "El velatorio virtual y el anfitrión compartido"?**
- ¿Cómo ha evolucionado el duelo online como parte del tejido social?
- Texto original (2011)
Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2011. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Exposición del Muro Fallecido
La comunidad digital reflexiona sobre la muerte y su lugar en el mundo virtual.
- Una vez que falleció una amiga, dejó abierto su cuenta de Facebook.
La conexión digital se convierte en herramienta para honrar la memoria y mantener viva la relación. Los mensajes expresan nostalgia por el pasado compartido, agradecen a Claudia su conducta ejemplar durante sus luchas contra un cáncer fatal.
- Los testigos del recuerdo en línea comparten imágenes y comentarios que capturan la esencia de ella, celebrando su espíritu como una fuerza positiva. Algunos mensajes llevan el signo “upvotes” para reconocer sus cualidades.
Solo aquellos familiares o amigos que conocen la identidad y contraseña de Claudia pueden borrar su cuenta, lo que indica una barrera entre el mundo digital y los vivos. Esto resalta un aspecto curioso sobre nuestras prácticas culturales: ¿Cómo se gestionan las conexiones digitales después del fallecimiento?
- Repaso y Reflexión Personal**: El autor relata su propia revisita a los posts de Claudia como un medio para procesar el duelo.
La distancia física entre aquellos vivos que visitaron a la amiga en persona y ella misma, junto con factores socioculturales e institucionales (como la necesidad de atención médica o asuntos legales), evidencia el complejo entramado del dolor humano.
- Pérdida Virtual y Perdón Tácito**: No se ha pedido explicación ni reconocimiento personal de la muerte en línea, lo que sugiere una distancia emocional no resuelta entre los vivos.
El Día del Silencio y el Mensaje**: La presencia digital dejada por Claudia es un espacio para la comunión en ausencia, donde las ánimas (siendo esta una expresión metafórica) mantienen su conexión.
- “El velatorio virtual y el anfitrión compartido”**: Esta práctica parece ser un homenaje a las tradiciones espirituales adaptadas al mundo digital, donde los mensajes de ánimo no requieren la presencia física del fallecido.
Conclusión: Internet como Espacio Terapéutico**
“Honrar y mantener viva una conexión en el mundo digital tras la muerte es un reflejo de nuestras nuevas dinámicas sociales. El duelo online se convierte en parte del tejido social, mostrando cómo las lenguas digitales pueden sustituir o complementar los rituales funerarios.”
El autor, María Bertoni.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se reflejan la muerte y su lugar en el mundo virtual según los comentarios generados después del fallecimiento?
Respuesta: La comunidad digital convierte las conexiones digitales en herramientas para honrar la memoria, mantener viva una relación y celebrar el espíritu positivo de Claudia. Los mensajes llevan señales de “upvotes” como reconocimiento.
¿Qué indica cuando los testigos del recuerdo en línea comparten imágenes, comentarios y otorgan “upvotes”?
Respuesta: Que se están recordando las cualidades positivas de Claudia. Esta acción comunitaria refleja la influencia que tiene un individuo en el entorno digital, incluso después de su fallecimiento.
¿Cómo gestionan los familiares o amigos conectados a Internet las conexiones digitales tras el fallecimiento?
Respuesta: Los únicos que pueden borrar la cuenta son aquellos conocidos de Claudia y poseen su identidad y contraseña. Esto implica una barrera entre los vivos y el mundo digital post mortem.
¿Qué evidencia es revelada por las distancias físicas, factores socioculturales e institucsionales?
Respuesta: La complejidad y el duelo humano. La presencia digital puede ser un refugio para la comunicación y procesamiento emocional.
¿Qué sugiere que no se ha pedido explicación ni reconocimiento personal de muerte en línea?
Respuesta: Un sentido del dolor humano emocionalmente distante y una posible falta de resolución relacionada con el duelo.
¿Qué representa “El velatorio virtual y el anfitrión compartido”?**
Respuesta: Es un homenaje que adapta tradiciones espirituales al mundo digital, permitiendo la conexión en ausencia sin necesidad de presencia física.
¿Cómo ha evolucionado el duelo online como parte del tejido social?
Respuesta: “Honrar y mantener viva una conexión en el mundo digital tras la muerte es un reflejo de nuestras nuevas dinámicas sociales. El duelo online se convierte en parte del tejido social, mostrando cómo las lenguas digitales pueden sustituir o complementar los rituales funerarios.”
Texto original (2011)
Una muerta no cerró su cuenta Facebook, dejando una comunidad conectada aún más unida por su recuerdo y la búsqueda del sentido de su despedida. Este fenómeno nos lleva a reflexionar sobre los espacios digitales que reemplazan o complementan nuestros rituales funerarios tradicionales, así como sobre cómo las redes sociales pueden influir en la forma en que honramos y manifiesta el duelo. — ### Instrucción más difícil con al menos una restricción adicional:
Días atrás falleció una amiga real (nada virtual) que no quiso o no pensó en cerrar su cuenta de Facebook antes de morir. El cáncer fulminante que la mató también la distrajo de sus obligaciones web, y por ahora es poco probable que sus deudos se desprendan de esta suerte de registro online no sólo abierto sino activo.
Hoy el célebre “muro” facebookiano se actualiza con mensajes y fotos que algunos contactos publican, comentan y celebran con el pulgar para arriba. En general los textos le hablan a Claudia: le dicen cuánto se la extraña; describen el vacío que dejó; agradecen los momentos compartidos; señalan su entereza ejemplar y su nueva condición de ángel o luz eterna.
La comunicación online se revela más fuerte que la Parca. Sólo algún administrador de la red social o algún ser querido que conozca el usuario y la contraseña correspondientes podrán dar de baja la cuenta.
En dos ocasiones me sorprendí desandando el historial, repasando fotos, leyendo los últimos pensamientos, buscando vestigios de esperanza, temor, bronca, resignación. Otra vez el silencio pierde contundencia entre mensajes, fotos, videos colgados por más o menos los mismos contactos ahora reencarnados en la versión 2.0 de las tradicionales lloronas o plañideras.
En el mundo real, pocos allegados facebookianos visitaron a Claudia cuando ya no podía salir de su casa. La distancia geográfica, la “vida de locos”, el instinto de auto-preservación fueron algunos de los argumentos esgrimidos para justificar ausencias indisimulables y apariciones fugaces.
Para ese entonces, esta amiga de carne y hueso había dejado de ingresar a FB porque -sostenía- no quería dar explicaciones. Sospecho que tampoco quiso caer en la tentación de reclamarles compañía tangible a quienes, siempre a la distancia, le escribían o simplemente la tagueaban.
Alguien podrá observar que esta actualización del muro facebookeanoVolver). O que mensajearlos es una actividad terapéutica, catártica para quienes no encuentran consuelo. O que, en un Cielo tecnologizado con libre conexión wi-fi, las ánimas siguen conectándose a la Web. renueva la tradición de hablarles a los muertos cuando se los visita en el cementerio (los seguidores de Pedro Almodóvar recordarán las primeras escenas de su película
A mi entender, el duelo online se aleja de la noción íntima de recogimiento e ilustra los fenómenos cada vez más impresionantes de borramiento del límite entre esferas pública y privada y, de espectacularización de los sentimientos propios y ajenos. La figura de las lloronas vuelve a aparecer como antecedente posible, aunque estas mujeres ejercían/ejercen su función en un contexto acotado (el velatorio) y en presencia del fallecido.
Internet, en cambio, extiende tiempos y disimula ausencias. Tanto la de quien se fue como la de quienes dejaron de acompañarlo en el mundo real.
María Bertoni es redactora y escribe en el blog Espectadores, un blog argentino dedicado a observar los medios de comunicación y la producción cultural.
Este artículo fue publicado originalmente en Espectadores el 25 de enero de 2011.

