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Mascarillas: por qué sus ojos podrían estar diciendo mucho más de lo que cree

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Impacto de las Mascarillas en la Comunicación Física

Fecha del evento significativo: Hoy al salir.

La práctica común actual de usar mascarillas puede alterar nuestro habilidad para transmitir y recibir información a través del contacto visual. Durante las conversaciones, el descubrimiento de los labios ofrece pistas sobre la sinceridad y emociones detrás de una expresión facial.

  • Impacte en la Empatía Visual: La capacidad para identificar las emociones a través del análisis ocular está respaldada por evidencias científicas, como los hallazgos de 2017 con voluntarios en el laboratorio Cornell.
  • Rol Neural y Hormonal: La activación emocional del sistema nervioso cerebral (amígdala) al observar la mirada de otra persona subraya un vínculo directo entre el contacto visual y las respuestas afectivas.
  • Neuroquímica: La oxitocina, una hormona con importancia en nuestras interacciones sociales, se ha encontrado que influye en la observación de caras durante el contacto visual. Esto sugiere un papel más profundo para los ojos en las respuestas empáticas.
  • Mitologías Neurolingüísticas: Ciertas creencias, como la que vincula específicries miradas con mentiras (NLP), no están respaldadas por evidencias científicas. La investigación muestra falta de correlación entre el manto y actos de engaño.

Relevancia para los Ojos: Los ojos, a diferencia del rostro descubierto por las mascarillas, permanecen visibles e informativos. Proporcionan información interpersonal básica sobre estados mentales y emociones.

  • Conexión Neurolingüística: Observar a las personas a los ojos puede aumentar la producción de oxitocina, lo que potencialmente fortalece el vínculo entre dueños y sus animales domésticos.
  • Importancia en Humanos y Animales Domesticados: Si bien ciertas investigaciones sugieren un aumento de oxitocina al mirarse a los ojos, no es universal para todos. Por ejemplo, este efecto se ha observado con perros pero no con lobos.
  • Más allá del Mito: No hay evidencias que sugieran un método de detectar mentiras basado en el movimiento ocular durante la conversación. Los ojos proporcionan respuestas genuinas a las emociones.

La información transmitida por los ojos sigue siendo crucial para una comunicación y empatía efectivas, incluso en tiempos de mascarillas que ocultan partes del rostro. La evidencia científica sugiere un vínculo significativo entre el contacto visual e interacciones emocionales.

  • Cita: “Los ojos nos ayudan a comprender las emociones.” (Originalmente en inglés, la cita ha sido traducida directamente).

Fuente: The Conversation (Creative Commons) Autor: Nigel Holt, Profesor de Psicología en Aberystwyth University

Preguntas frecuentes

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Impact of Masks on Nonverbal Communication

What impact does wearing a mask have on nonverbal communication during physical interaction?

How do face coverings affect the ability to communicate emotions through eye contact?

Wearing facial coverings can obscure key features necessary for interpreting emotions, as eyes often convey more about a person’s feelings than their mouth.

Does the mask hindrance impact empathy and social connection?

Yes, since eye contact is essential in nonverbal communication for expressing sincerity and building trust. Without it, we may rely more on other cues to gauge emotions.

What role do facial expressions play when masks hide most of the face?

Without visibility below the eyes and mouth region due to a mask, we might lean on eye contact more than usual. Mismatched verbal tones or body language can become telltall signs.

How are emotions conveyed through facial expressions if most of the face is covered?

Even when partially obscured by a mask, some aspects like eye expression and eyebrow movements can provide insight into our feelings.

What do scientific studies say about emotions conveyed through uncovered eyes versus the mouth?

According to 2017 Cornell University research, how significant is eye contact in conveying sincerity and emotion during interactions with masks on?

Studies suggest that while the mouth can express emotions like happiness or sadness through smiles or frowns, it’s often eyes that reveal more about a person’s genuine feelings.

Can mask-wearing affect social interactions with animals?

What impact does wearing face coverings have on human interaction and empathy towards domesticated animals, based on oxytocin levels associated with eye contact?

Research indicates that increased oxitocina in humans during direct gaze can enhance the bond between pet owners and their pets.

Is it possible to detect lies by observing someone’s eye movements?

What does scientific evidence suggest about lie detection through micro-expressions or changes in pupil size during conversations with a masked individual on the face, as per NeuroLinguistic Programming (NLP) theories and methods such as ‘cold reading’?

Scientific evidence does not support that micro-expressions or pupil size changes are reliable indicators of deception during conversation with a mask on.

What can we learn from eye contact when most facial features are hidden by face coverings?

“Our eyes help us understand the emotions.” What observations or conclusions have scientists made about how people communicate and connect emotionally through available parts of their faces, like just above the masks, during conversations with a veil over most facial features?

Scientific findings indicate that even when significant portions of one’s face are concealed by coverings, non-verbal cues such as eye gaze and eyebrow movements can still play a role in communicating feelings.

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Texto original (2020)

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Shutterstock / Vergani Fotografia

Hay muchas posibilidades de que hoy, cuando salga de casa, se ponga una mascarilla que oculte su boca. Esta mascarilla pueda afectar a su capacidad para comunicarse y supone un reto especialmente difícil para aquellas personas que necesitan ver los labios para entender la conversación.

¿Pero qué pasa con los ojos, que sí que quedan al descubierto? Shakespeare fue el primero que se refirió a los ojos como las ventanas del alma. Y aunque no sé mucho sobre “almas”, lo que sí tengo muy claro es que los ojos pueden aportarnos un gran flujo de información.

Por este motivo los jugadores de póker a veces llevan gafas de sol, por miedo a revelar tics, gestos minúsculos, casi imperceptibles, que puedan indicar a los otros jugadores si sus contendientes tienen una mano buena o van de farol. Todo esto podría reducirse a mero sentido común, pero lo cierto es que también está respaldado por evidencias científicas.

Nuestras emociones determinan cómo entendemos a otras personas y cómo ellas nos entienden a nosotros. En este sentido, existen investigaciones que han demostrado que es posible interpretar las emociones de las personas a través del análisis de sus ojos. En 2017 investigadores de la Universidad de Cornell mostraron a los voluntarios del experimento imágenes de ojos que expresaban emociones tales como tristeza, asco, ira, alegría, sorpresa o miedo.

Los participantes lograron un porcentaje de acierto bastante elevado a la hora de relacionar las palabras que describían los estados mentales con la “expresión de los ojos”. Así, los investigadores concluyeron que los ojos proporcionan una información interpersonal básica, y que sus características físicas (cómo están de abiertos o hasta qué punto está fruncida la ceja) revelan datos sobre los diversos estados mentales de la persona.

La neurociencia también tiene cosas que decir a este respecto. Sabemos que las personas somos extraordinariamente sensibles a los pequeñísimos cambios que se producen en la dirección de la mirada. Cuando estamos tratando de determinar en qué dirección mira alguien, esto aumenta de forma notable la actividad de nuestra amígdala, una parte del cerebro que desde hace mucho tiempo se sabe está relacionada con las emociones. Esto demuestra que, también a un nivel neurológico, existe un vínculo entre los ojos y las emociones.

Sabemos, por tanto, que la amígdala resulta relevante en todo lo que tiene que ver con las emociones. Y dentro de ello, lo que mejor conocemos es el papel que desempeña en el sentimiento del miedo, así como su mediación en el mecanismo de reacción de “lucha o huida”. Investigaciones posteriores han demostrado que la amígdala también se activa cuando escrutamos el entorno en busca de situaciones en las que una persona podría estar mirando en nuestra dirección, o cambiando la dirección de su mirada.

Esto podría ser indicativo de la importancia de los ojos a la hora de encontrar a un compañero, expresar interés por otras personas o, a la inversa, identificar amenazas que provengan de otros. En pocas palabras: estamos programados para extraer información de los ojos de los otros; una información que puede ayudarnos a analizar las emociones de los que nos rodean y que por tanto nos permite empatizar de forma más efectiva con ellos.

Series de fotos de caras de un hombre mostrando diferentes emociones.
Los ojos nos ayudan a comprender las emociones.
Iurii Stepanov/Shutterstock

La neuroquímica nos aporta evidencias científicas adicionales sobre la importancia de los ojos. Sabemos que la oxitocina, una hormona producida de forma natural, es importante en nuestras interacciones sociales y que del mismo modo puede tener un papel relevante en el modo en que percibimos las caras de los que nos rodean.

Los investigadores han descubierto que, al mostrarles imágenes de caras, las personas a las que se les había suministrado oxitocina pasaban más tiempo mirando a los ojos que aquellas a las que se les había dado un placebo. En la medida en que la oxitocina tiene un papel relevante en las interacciones sociales, este hallazgo apunta a que los ojos poseen una gran importancia en el modo en que desplegamos nuestra empatía hacia los que nos rodean. Las personas que poseen mayores niveles de oxitocina parece que tienen mayor tendencia a buscar los ojos de los otros, para empatizar mejor con ellos.

Para los amantes de los perros existen también investigaciones que sugieren que, cuando el perro y el dueño se miran a los ojos, los niveles de oxitocina se incrementan en ambos, lo que podría fortalecer su vínculo mutuo. Se trata de algo que en principio solo ocurre con perros domesticados, en situaciones en las que este tipo de vínculo es importante tanto para la persona como para el animal. Así, en los lobos no se ha detectado este efecto.

El ojo no lo cree

Existen, sin embargo, ciertas cosas que los ojos no nos pueden decir. Hay un mito persistente que proviene de la denominada “programación neurolingüística” (NLP, en sus siglas en inglés), un enfoque que a menudo adoptan aquellos que sostienen que puedes valerte de la psicología para obtener ventaja sobre otros.

Esta teoría defiende que si cuando alguien está hablando mira hacia arriba y hacia la derecha, esto, de alguna forma, es indicativo de que miente. Pero cuando los investigadores grabaron a un grupo de personas contando historias verdaderas y falsas, y luego le pidieron a otro grupo que intentara detectar las mentiras tan solo mirando los ojos de los que hablaban, no encontraron pruebas de que existiera ningún tipo de vínculo entre el hecho de mentir y el movimiento de los ojos.

Si quiere conocer los sentimientos de alguien en un momento en que se imponen las mascarillas, es muy probable que los ojos le ofrezcan las respuestas que está buscando. No hay duda de que podemos saber si una persona está sonriendo mirándola a los ojos, y las sonrisas son muy importantes. Ahora más que nunca.


Artículo traducido gracias a la colaboración con Fundación Lilly.


The Conversation

Nigel Holt does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Nigel Holt, Professor of Psychology, Aberystwyth University