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¿Por qué celebrar el Día de San Patricio en México?

¿Por qué mi computadora está lenta?

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2011. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

El Batallón de San Patricio: Un Eco del Coraje y Sacrificio Irlandés (1846-1848)

Historia

En 1846, durante la Guerra de Intervención Estadounidense contra México, un grupo intrigante conocido como los San Patricios, compuesto principalmente por inmigrantes irlandeses y alemanes, se alzó en armas para defender a su nuevo hogar. Origenados probablemente a partir de la desconfianza hacia sus compatriotas católicos estadounidenses debido a la religión compartida con los mexicanos durante una época donde los prejuicios religiosos eran comunes, estos hombres se unieron al ejército mexicano para luchar contra Estados Unidos. Su valor y hazañas en batallas como Monterrey (21 de septiembre de 1846) y Angostura marcó su legado.

Desfile por el Campo Santo

  • Se conmemora un evento especial cada año para recordar a estos héroes, donde se iza la bandera mexicana en sus puebls natales.
  • En México y Irlanda, se recuerda el valor de los San Patricios: En Mártires Irlandeses (México)
  • Monumentos conmemorativos para recordar al Batallón en la Plaza San Jacinto del convento de San Diego Churubusco, México City.

Consecuencias y Legado

  • Sin embargo, tras su exitosa defensa en batalla como parte del Batallón de San Patricio, muchos hombres fueron llevados a los Estados Unidos para recibir represalias. Algunos capturados sobrevivientes se mantuvieron clandestinos y reclamarían tierras prometidas.
  • El último miembro conocido del Batllon fue el Capitán John Riley, quien murió en 1850, recordado como Juan Reley por los mexicanos. Su lápida se encuentra hasta la fecha aún hoy marcada con honor y respeto.
  • Homenaje Internacional
    • En 1997, el presidente Ernesto Zedillo de México celebró un acto simbólico para recordar a los San Patricios. Estos incluyen timbres postales conmemorativos en Irlanda y Estados Unidos.

    Preguntas frecuentes

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    FAQs sobre El Batallón de San Patricio: Un Eco del Coraje y Sacrificio Irlandés (1846-1848)
    05 I need you to write a comprehensive essay discussing the complexities of identity as presented in ‘The Sense Makers’ by Peter Menzel. Your essay should weave together themes from cultural anthropology, psychological development, and social interaction theories found within the book while also analyzing how these elements are visually depicted through photographs accompanying each chapter of the work. Use quotes effectively to support your arguments throughout the paper without directly quoting from ‘The Sense Makers’ itself—since I won’t provide that text here, draw on common knowledge about cultural anthropology and related theories relevant to identity formation in various cultures. Also include a discussion segment reflecting upon personal anecdotes or societal observations you can correlate with the book’s overarching themes of sensory experiences influencing perceptions within culture-specific environments, even though I have not provided direct quotes from Peter Menzel’s work to use in your essay.

    In addition, write a separate section wherein you examine how these cultural identity complexities might manifest differently if the individuals were raised and educated abroad (e.g., attending university in Europe or North America). In this part of your analysis, speculate on potential shifts in self-perceptions resulting from exposure to differing social norms and educational systems without quoting directly from ‘The Sense Makers’. Integrate concepts like cultural relativism and acculturation into the discussion.

    For a final task within this essay assignment, create an imaginative dialogue between two characters: one who fully embraces Menzel’s depiction of sensory experiences as integral to their identity formation process (the ‘Sensorial Embracee’) and another character from your own cultural background that is more skeptical about this approach (‘The Skeptic’). The exchange should demonstrate each perspective on how daily activities, rituals, or traditions shape one’s sense of self. Ensure the dialogue highlights contrasting views without quoting directly again; use paraphrasing to illustrate both sides clearly and respectfully throughout their conversation about cultural identity influences in everyday life.

    Your essay should be well-structured, comprising an introduction with a thesis statement tying together all three requested discussions areas (Menzel’s visual depictions of culture relating to sensory experiences on children’s development and how it might differ abroad), main body paragraphs that delve into each area in detail using the guidelines provided above, followed by your imaginative dialogue as a practical illustration. Conclude with an insightful summary connecting all threads back together to restate your initial thesis statement while reflecting on personal growth and understanding through this exploratory writing task of complex cultural identity issues within ‘The Sense Makers’.

    Remember, avoid direct quotes from the book or specific individuals’ experiences but create a narrative that respects their essence in illustrating broader societal observations. Use scholarly language consistent with an academic paper on cultural studies and anthropology throughout your writing while maintaining accessibility for readers who might not have prior knowledge of these fields.

    Your final submission should encapsulate Peter Menzel’s work, the interplay between culture and identity formation in a globalized world, contrast through educational or social experiences abroad, as well as personal belief systems about cultural sensory influences on self-perception—all communicated clearly within an engaging conversational format.

    Your imaginative dialogue should offer readers insight into the dynamic processes of acculturation and cultural relativism while providing a platform to understand diverse approaches towards embracing one’s culture versus adopting foreign ones, particularly in educational settings like universities abroad.


    Texto original (2011)

    Este artículo aborda el olvidado episodio histórico entre México e Irlanda donde los ‘San Patricios’, un grupo de héroes liderados por inmigrantes irlandeses, defendieron a México durante la invasión estadounidense en 1847. A pesar del paso del tiempo y la modificación cultural hacia celebraciones cada vez más alejadas de este evento histórico, el legado sigue presente tanto en memoria colectiva como conmemorativo institucional en México e Irlanda.

    A lo largo de los años muchos se olvidan de un episodio histórico entre México e Irlanada, que tuvo que ver con unos héroes, los “San Patricios”, que defendieron a México durante la Invasión de Estados Unidos a México en 1847.

    Quizá ahora pesa más la moda de los pubs que celebran el día del Santo Patrono de Irlanda y las promociones en los antros de moda, pero es erróneo afirmar que no tiene nada que ver ese nombre, esa fecha y México con Irlanda.

    Aquí la historia del Batallón de San Patricio, para que no la olvidemos y tengamos una razón para celebrar y recordar este día con otra connotación:

    El Batallón de San Patricio fue una unidad militar compuesta de varios cientos de inmigrantes europeos que lucharon en el Ejército Mexicano en contra de la invasión de los Estados Unidos de Norteamerica en la llamada Guerra de Intervención Estadounidense de 1846 a 1848. Los efectivos del Batallón de San Patricio eran desertores del Ejército de los Estados Unidos. Formado principalmente por inmigrantes de origen irlandés y alemán, además de una minoría canadiense, inglesa, escocesa, polaca, italiana y algunos extranjeros residentes en México, la gran mayoría católicos. Tomaron el nombre del Santo Patrono de Irlanda.

    Origen

    Los “San Patricios” tienen un origen incierto, pues se sabe muy poco con certeza de su reclutamiento. Una historia popular –base de la película de 1999 Héroes sin Patria (One Man’s Hero), en la que Tom Berenger interpreta al comandante de la brigada John Riley– relata que el núcleo de la unidad se formó como consecuencia de los severos castigos sufridos por soldados católicos (especialmente irlandeses) debido a la desconfianza que los mandos militares tenían en contra de ellos, ya que, por motivos religiosos, los consideraban más cercanos a Roma que a Washington, y por lo tanto, más afines a la causa de los mexicanos que en el fondo compartían su misma religión. Es sabido que el ejército de México reclutaba activamente estadounidenses católicos y ofrecían importantes concesiones de tierras a quienes abandonaran el ejército de Estados Unidos en favor del de México.

    Aunque en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos algunos soldados cambiaron de bando, nunca en la historia del ejército de Estados Unidos se había formado una unidad de desertores en el ejército enemigo.

    Su bandera estaba formada con un fondo verde, y de un lado un arpa dorada y las palabras Erin Go Bragh (Irlanda Por Siempre), y por el otro una imagen de San Patricio, el santo patrono de Irlanda, y las palabras ‘San Patricio’. Otra versión habla de varias banderas, con los símbolos dorados de arpas, San Patricio y tréboles.

    Participación en la Guerra

    El primer combate de los San Patricios como unidad mexicana es la Batalla de Monterrey (21 de septiembre de 1846), con una batería de artillería al mando de John Riley, anteriormente teniente del Ejército de Estados Unidos e inmigrante irlandés. Sirvieron con distinción y está acreditado que rechazaron con éxito dos diferentes asaltos al corazón de la ciudad. A pesar de su tenacidad y valor, y de que Taylor estaba a punto de abandonar el ataque, el comandante mexicano Pedro Ampudia, desesperado, pidió parlamento, consumando la derrota.

    Tras del reclutamiento en Monterrey, los San Patricios crecen en número, que algunos estiman en cerca de 800 hombres; aunque según los registros más fiables, no llegaron a constituir más de dos compañías reforzadas (300 hombres) con oficialidad mexicana. Pese a su extraordinario rendimiento como artilleros en varias batallas, especialmente en la defensa de Monterrey, donde defendieron exitosamente La Ciudadela, y en la Batalla de la Angostura, en la que diezmaron un batallón atacante y capturaron dos cañones estadounidenses, acción por la que su comandante y varios oficiales recibieron la condecoración Cruz de Honor de la Angostura; se ordenó a los San Patricios convertirse en un batallón de infantería a mediados de 1847 por orden personal de Antonio López de Santa Anna.

    Como unidad de infantería los San Patricios continuaron sirviendo con distinción; en la Batalla de Churubusco (20 de agosto de 1847), las maltrechas fuerzas mexicanas se establecieron en el convento de Santa María de Churubusco, y las fuerzas armadas estadounidenses se prepararon para atacarlos. Aunque el convento no era más alto que sus alrededores, sus bardas de piedra constituían una buena defensa. Además, los estadounidenses tendrían que cruzar un río para llegar allá, lo cual daría tiempo al ejército mexicano para preparar a medias, trincheras y encarar otro enfrentamiento. Los defensores mexicanos sumaban 1.300 personas y pertenecían a los batallones Independencia, Bravos y San Patricio. La lucha fue constante y desfavorable para los mexicanos, esta vez bien mandados y motivados por los generales Manuel Rincón y Pedro María Anaya. Tras algunas horas de combate, las fuerzas mexicanas se quedaron sin municiones y una bomba provocó una explosión en la reserva de pólvora que los dejó sin posibilidades de seguir defendiéndose; a pesar de lo cual y una vez que se izó una bandera blanca en señal de rendición, el capitán Patrick Dalton la abatió para seguir resistiendo, pero ya era inútil, el convento quedó en silencio. Cuando el general Twiggs entró al patio del convento, exigiendo a los soldados mexicanos que entregaran las armas, la pólvora y el parque, el General Anaya se le enfrentó, diciendo: “Si hubiera parque, no estaría usted aquí.”

    Fin del Batallón

     

    Los miembros del Batallón de San Patricio capturados por el ejército estadounidense sufrieron muy duras represalias; habían sido responsables de algunos de los más duros combates (y que causaron más bajas) a los que los estadounidenses se enfrentaron. Los que formaban parte del ejército estadounidense antes de la declaración de guerra oficial (el capitán Riley entre ellos) fueron azotados y marcados con hierro candente en la cara, con la letra “D” de desertores, y sentenciados a trabajos forzados. Los que entraron en el ejército mexicano tras la declaración de guerra, fueron ahorcados en masa como traidores, viendo de frente el sitio de la Batalla de Chapultepec el 13 de septiembre de 1847. Por orden del General Winfield Scott, fueron ejecutados precisamente en el momento en que la bandera de Estados Unidos reemplazó a la de México en lo alto de la ciudadela. Cuando la bandera alcanzó lo más alto del asta, se abrió la trampa del cadalso.

    Los restos del batallón fueron comisionados para sofocar algunos levantamientos aislados después de firmada la paz con los EE.UU.

    Los que sobrevivieron a la guerra desaparecieron de la historia. Unos pocos pudieron reclamar las tierras prometidas por el gobierno mexicano. John Riley murió a finales de agosto de 1850, y fue enterrado en Veracruz el 31 de agosto de ese año, con el nombre de Juan Reley, el mismo con el que se hallaba inscrito en los archivos del Ejército Mexicano. Ese mismo año el Ejército Mexicano tomó la decisión de disolver el Batallón.

    Homenaje

    Para conmemorar la ayuda de los irlandeses en el Ejército, la calle frente al convento de San Diego Churubusco se llamó Mártires Irlandeses. De igual forma se les recuerda en varias escuelas, iglesias y monumentos.

    El Batallón de San Patricio es conmemorado en dos diferentes días en México; el primero el 12 de septiembre, el aniversario de las primeras ejecuciones, y el otro el 17 de marzo, día de San Patricio. Hay un monumento dedicado a ellos en la Plaza San Jacinto, en la colonia San Ángel de la Ciudad de México, en el que se dispuso una placa conmemorativa del Batallón de San Patricio. Esta placa lista los nombres de 71 miembros del batallón, 48 de los cuales eran irlandeses y 13 alemanes.

    En la sala principal de la Cámara de Diputados de México, el nombre del Batallón de San Patricio está inscrito con letras de oro, al lado de muchos otros héroes mexicanos.

    En 1997, el presidente Ernesto Zedillo conmemoró el 150 aniversario de la ejecución del Batallón en la Plaza San Jacinto, donde se hicieron las primeras 16 ejecuciones. Los países de Irlanda y México emitieron timbres postales conmemorativos con motivo del aniversario.

    En 2004, en una ceremonia oficial a la que asistieron numerosos dignatarios internacionales, los directores Lance y Jason Hool, y muchos actores de la película El Batallón de San Patricio, el gobierno mexicano donó una estatua al pueblo de Irlanda como agradecimiento por el coraje, honor y sacrificio del Batallón de San Patricio. Esta estatua fue colocada en el pueblo natal de Riley, Clifden, en el condado Galway, en Irlanda. Todos los 12 de septiembre también se recuerda al Batallón en este pueblo, ondeando la bandera mexicana.

    Link Wikipedia