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Sombras en la Ciudad: La Baraja del Amor

3 febrero, 2011

El amor es un juego de tramposos en el que siempre alguien lleva un as en la manga. Yo también he jugado alguna vez  ocultando al rey de corazones con la esperanza de que ella tuviese a la reina, pero, cuando todo estaba a mi favor, pintaron bastos y volví a perder todas las fichas.

Reina de corazones

En el amor hay mucho as con vocación de rey que por no elegir la estrategia correcta se queda en un cinco cualquiera. También están los doses, esas parejitas idénticas, adorables y modélicas que no se las cree nadie. Los treses son desconcertantes porque dependiendo del momento pueden sorprenderte teniendo una actuación de diez, o desinflarse insignificantes volviendo a casa a orar al dios Onán como hacen la práctica totalidad de los seises. Los treses también encierran un significado metafórico porque hay quien sostiene que el matrimonio es una carga tan pesada que debe llevarse entre tres.

Los cuatros, cincos, seises y sietes varían sus comportamientos en función de con quién se junten. Su valor aumenta o disminuye como los valores bursátiles. Si queréis ver a alguno, basta con salir a la calle. Con las sotas el asunto toma temperatura. Las sotas son como esas femme fatales de las películas españolas que no le gustan a nadie pero se acaban acostando hasta con la maquilladora.

Sota de oros

En el asunto de los caballos no entraré en profundidad por no herir susceptibilidades. Sólamente señalar que, como el pintor Salvador Dalí, pienso que no hay que quedarse en la imagen meramente física de la pareja o del animal en cuestión. La belleza está en el interior.

Los reyes y las reinas son palabras mayores. Por ellos se pelea todo el mundo y encajan bien en cualquier situación. En ocasiones prefieren no mezclarse con el populacho y mantener relaciones entre ellos mismos. Reyes con reinas. Reyes con reyes. Reinas con caball… ¡Perdón! No sé en qué estaría pensando.

Si te quedas fuera de juego, sé consciente de que siempre tiene que haber algún joker haciendo el payaso. Lo más importante es saber tu rol dentro la partida para que no te pillen en un farol. Y en caso de que las naipes de corazones vengan mal dadas, antes de jugártelo todo a la suerte de los tréboles, ponte una peli con dos rombos, huye de los bastos y las espadas y resguárdate al calorcito de las copas.

Marcos

¿Quién es Sombras en la Ciudad?

Se cruzan las vidas de dos jóvenes burgaleses. Comparten libros, conversaciones, comidas, manifestaciones, noches inabarcables, ciudades, música,… Uno es más culto que el otro, uno es más crítico que el otro, uno es más inteligente que el otro y uno abre un post y el otro le contesta. Descubre quién es quién en esta pareja de impostores porque ni ellos mismos saben quienes son…síguelos en su blog Sombras en la Ciudad