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‚ÄėGammarus duebeni‚Äô, los peque√Īos crust√°ceos trituradores de micropl√°sticos

‚ÄėGammarus duebeni‚Äô, el animal parecido a un camar√≥n que puede fragmentar micropl√°sticos. Alicia Mateos C√°rdenas, Author provided

Los micropl√°sticos est√°n presentes en los oc√©anos y mares y se ha demostrado su presencia en varias especies marinas. Sin embargo, sabemos relativamente poco acerca de lo que ocurre en r√≠os y lagos. No conocemos exactamente su origen, su destino ni ‚Äďlo que es m√°s importante‚Äď su impacto en las cadenas alimentarias.

Hasta ahora, la fragmentaci√≥n del pl√°stico se hab√≠a atribuido en gran medida a procesos como la exposici√≥n al sol o la acci√≥n de las olas, que pueden durar a√Īos o d√©cadas. Pero resulta que un peque√Īo crust√°ceo de r√≠o, parecido a un camar√≥n, es capaz de hacerlo mucho m√°s r√°pido.

Soy investigadora postdoctoral especializada en micropl√°sticos en el medioambiente. En mi √ļltimo estudio, mi equipo y yo demostramos que un crust√°ceo muy com√ļn en r√≠os es capaz de romper micropl√°sticos (piezas de pl√°stico de menos de 5¬†mm) en nanopl√°sticos (fragmentos menores de un micr√≥metro, cinco mil veces m√°s peque√Īos). Este proceso biol√≥gico puede suceder en cuesti√≥n de d√≠as, mucho m√°s r√°pido de lo estimado previamente.

Nuestro hallazgo, publicado recientemente en la revista Scientific Reports, destaca el papel de la fragmentación biológica de los microplásticos, que prácticamente no se ha investigado hasta ahora.

El animal en cuestión es un crustáceo de 2 cm de largo, el anfípodo de agua dulce Gammarus duebeni. Aunque esta especie en particular vive en arroyos irlandeses, pertenece a un grupo más grande de invertebrados muy comunes tanto en aguas continentales como en océanos de todo el mundo. Por lo tanto, nuestro descubrimiento tiene grandes implicaciones para el estudio del destino de los microplásticos en el medio acuático.

Los anf√≠podos ‚ÄėGammarus duebeni‚Äô se encuentran en arroyos irlandeses como este en Cork.
Alicia Mateos C√°rdenas, Author provided

Nuestros primeros experimentos tenían como objetivo comprender los posibles efectos negativos (si los hubiera) de la ingesta de microplásticos en estos anfípodos. Sin embargo, los resultados preliminares nos llevaron a desarrollar nuevos experimentos para demostrar que G. duebeni los estaba fragmentando biológicamente.

Para comprobarlo, expusimos a los peque√Īos crust√°ceos a cierto tipo de micropl√°sticos de polietileno ‚Äďperfectamente esf√©ricos, como las microperlas en exfoliantes, y con un tinte espec√≠fico‚Äď en el laboratorio. Despu√©s, diseccionamos los tractos digestivos de los animales y los observamos en un microscopio de fluorescencia, capaz de rastrear los micropl√°sticos coloreados en los tejidos.

Demostramos as√≠ que Gammarus duebeni es capaz de romper los micropl√°sticos en fragmentos de diferentes formas y tama√Īos, incluidos los nanopl√°sticos, en menos de cuatro d√≠as.

Fuimos capaces de detectar esta fragmentación gracias a la forma esférica de las microperlas, el tipo de microplásticos que utilizamos inicialmente. Cualquier plástico con una forma irregular tenía que proceder de la fragmentación realizada por los animales. Casi el 66 % de los microplásticos encontrados en los intestinos de los anfípodos habían sufrido este proceso en tan solo cuatro días.

Sorprendentemente, la proporci√≥n de fragmentos de pl√°stico m√°s peque√Īos fue m√°s alta cuando los anf√≠podos fueron purgados en el laboratorio en un proceso de depuraci√≥n, es decir, en un ambiente limpio sin pl√°sticos pero con su comida. Este hallazgo indica que la fragmentaci√≥n biol√≥gica podr√≠a estar estrechamente relacionada con el proceso de alimentaci√≥n.

Dos microplásticos (izquierda) y nanoplásticos (derecha) encontrados en los tractos digestivos de los anfípodos.
Alicia Mateos-C√°rdenas, Author provided

Además, llevamos a cabo controles de calidad, varios experimentos paralelos para asegurarnos de que el plástico estaba siendo fragmentado por los anfípodos y no por otras razones, y de que efectivamente estábamos observando las partículas fluorescentes.

Micropl√°sticos en la cadena alimentaria

¬ŅPor qu√© son importantes nuestros resultados? Ya sabemos que los micropl√°sticos pueden acumularse en el intestino de aves marinas y peces, y actualmente se cree que las part√≠culas pl√°sticas m√°s peque√Īas (nanopl√°sticos) podr√≠an incluso penetrar c√©lulas y tejidos, donde sus efectos podr√≠an ser mucho m√°s dif√≠ciles de predecir.

El hecho de que un animal tan com√ļn pueda generar r√°pidamente una gran cantidad de nanopl√°sticos en cuesti√≥n de d√≠as es preocupante. Dado que estos crust√°ceos son presa de peces y aves, cualquier fragmento o nanopl√°stico que produzcan podr√≠a entrar en la cadena alimentaria.

Por ejemplo, cient√≠ficos de la Universidad de Cardiff han demostrado recientemente por primera vez el transporte de micropl√°sticos entre diferentes niveles de la cadena tr√≥fica de un r√≠o, desde peque√Īos invertebrados hasta mirlos acu√°ticos europeos, uno de los pocos p√°jaros cantores que pueden nadar bajo el agua. Encontraron micropl√°sticos en el material regurgitado por los mirlos y en los excrementos tanto de los adultos como de los pollos.

Todav√≠a no sabemos exactamente qu√© efecto tiene esta transferencia de nanopl√°sticos en las aves, especialmente en las m√°s j√≥venes. Pero nuestros resultados sobre la fragmentaci√≥n biol√≥gica de los micropl√°sticos pueden ayudar a comprender mejor el papel que pueden desempe√Īar los animales en el destino de los pl√°sticos en las aguas.

In this study, Alicia Mateos C√°rdenas received funding from the Irish Environmental Protection Agency (EPA). This project was funded under the EPA Research Programme 2014‚Äď2020. The EPA Research Programme is a Government of Ireland initiative funded by the Department of Communications, Climate Action and Environment. It is administered by the Environmental Protection Agency, which has the statutory function of co-ordinating and promoting environmental research. This UCC project was supervised by Professor Marcel Jansen, Dr Frank van Pelt and Professor John O‚ÄôHalloran.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Alicia Mateos C√°rdenas, Postdoctoral Researcher, University College Cork

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